Gijón lo define el mar. Situado en el centro de la rasa costera asturiana y protegido por los cabos Torres y San Lorenzo, Gijón ha vivido siempre mirando a un Cantábrico que ha determinado su desarrollo industrial, comercial y urbano, su clima e incluso su carácter. La presencia del mar, su olor y su murmullo penetran por las calles de Gijón y alcanzan las zonas más interiores del municipio. Nueve playas, unas en el centro de la ciudad, otras escondidas entre acantilados, un puerto deportivo que ha sido condecorado en varias ocasiones con la bandera azul por la calidad de sus instalaciones y un puerto industrial en continuo proceso de crecimiento conforman el frente marítimo gijonés, dieciocho kilómetros de costa que se pueden pasear casi en su totalidad sin interrupción.
Gijón ocupa una extensión de 181,6 km2, pertenecientes en su gran mayoría a zona rural. En una topogafía de formas suaves, en las que no existen apenas pendientes superiores a 30%, abundan los arroyos y pequeños cursos fluviales, que discurren entre manchas borrosas de eucaliptos y especies autóctonas como el roble, el tejo o el castaño.
Mas del 90% de la población gijonesa vive en el casco urbano, que se extiende a lo largo de la línea de la costa. La península de Santa Catalina y el barrio de Cimadevilla, origen del actual Gijón, delimitan los ámbitos urbanos históricamente diferenciados. Al oeste se localiza la zona industrial de la ciudad, dominada por el puerto de Gijón y por los astilleros, polígonos industriales y barrios de origen obrero (La Calzada y el Natahoyo). Al este, a lo largo de la playa de San Lorenzo y hasta la Providencia. se ha ido conformando la zona residencial, con ensanches como el del barrio de La Arena y ámbitos semiurbanos como Somió. Al Sur, entre el puerto deportivo, la plaza de San Miguel y los jardines de Begoña, se extiende el centro histórico, con las principales referencia culturales, administrativas y comerciales. Más al sur, El Llano, Pumarín y el Coto son barrios que deben su conformación actual al intenso proceso de industrialización que desde mediados del siglo XIX vivió Gijón.
El impetuoso mar Cantábrico que abraza la ciudad de Gijón ha marcado su historia a lo largo de más de 5000 años.
Mar de la Ruta de la Plata, Gijón conserva vivo su pasado romano a través de las intervenciones realizadas en el Parque arqueológico de la Campa de Torres, uno de los principales poblados fortificados del norte de España (anterior al 490 a.C.) y, sobre todo, en el recuperado complejo termal de Campo Valdés, edificio público que data de finales del s. I d.C.
Durante la Edad Media, se mantiene una ocupación del territorio constatada por las iglesias románicas fechadas en los siglos XII y XIII. La fundación de la Puebla en 1270 implica una expansión urbana que se verá frenada a finales del siglo XIV, cuando Gijón se convierte en escenario de los conflictos de los Trastámara y tiene lugar la destrucción casi total de la ciudad.
En el siglo XVIII, el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos traza los ejes del desarrollo de Gijón. El proceso de industrialización, a partir de la mitad del siglo XIX, convirtió a la ciudad en el centro industrial de Asturias con el potente Puerto de El Musel, astilleros y abundantes instalaciones fabriles.
La progresiva modernización de la población y las excelentes condiciones naturales de la misma han hecho de Gijón una ciudad que, con un potente sector servicios y una buena oferta cultural y deportiva, atrae un creciente número de visitantes. Gijón se esfuerza en estos comienzos de siglo en conservar su remoto pasado histórico y mostrarlo como ejemplo de su excelencia turística.
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