Juan Cristóbal Foxley - Seguidores Oficiales: El cumpleaños de Naomi Campbell en St Tropez.
El cumpleaños de Naomi Campbell en St Tropez.
Actualmente en las noches de bohemia en mi mente ocurren procesos de alegres fluidos que yo asumo son la serotonina y el superávit de testosterona, natural por estar en verano en Europa, especialmente este weekend en que mi humanidad reposa en la Riviera Francesa, en el mítico pueblito de la Brigitte Bardot. Wellcome to St Tropez.
Como el título del último libro de Gabriel García Márquez, “Vivir para contarla”, es lo que está pasando en mi yo interno, especialmente en lugares tan llenos de anécdotas. Últimamente he adquirido un amor incondicional hacia esta columna, el cual es una mezcla entre una sensación de tener ganas de llegar luego a mi casa en Madrid para enfrentarme con el demonio de la página en blanco en mi computador y la nueva deformación profesional que convive conmigo. Tomo toda conversación con
amigos, toda fiesta, todo comentario como material de entretenimiento útil para esta página.
Mis amigos, los relacionadores públicos de United Kingdom Lord Davenport y Richard Hanson, organizaban este jueves una VIP party con motivo del cumpleaños de Naomí Campbell en el Niki Beach de St Tropez.
La negrita cumplía, según ella, 34. Está buenísima pero ver para creer… es que hoy todos los celebrities parecen fantasmas por culpa del botox. Ya no hay nadie que tenga una cara relajada o naturalmente sencilla. Pobre Naomí, si igual esta riquísima, mejor me guío por lo que me dijo mi amigo millonario inglés Rory Flemming:
“Fox when you try Black you never come Back”, es decir cuando te has acostado con una negrita nunca vuelves a probar otro color, las sensaciones y el olorcito sensual a potito de guagua no se te pasa en un mes.
La fiesta era de noche en la playa con antorchas y fue supersensual ver como el viento pegaba los vestidos a los cuerpos.
Para el evento, Flavio Briatore había contratado al DJ Jack, el mejor de Francia, quien ha vendido más de 10 millones de discos con su CD de Byblos Luonge.
Vino mucha gente que estaba en Mónaco por lo de la Fórmula 1 y por lo del Festival de Cannes, George Clonney y Matt Dammon incluídos.
Flavio es el italiano ex novio de Naomí, recientemente padre del hijo de la modelo Heidi Klum, presidente de la Fórmula 1 Renault Team. Es el descubridor del corredor prodigio que tiene vuelta loca a toda su España, el talentoso kid Fernando Alonso.
Observando a Flavio, con sus mocasines blancos, su chaqueta roja y su yate de 50 Millones de dólares, pensé sin envidia: ¿en qué minuto sufrirá este animal? Seguro que en St Tropez NO, además está contentísimo porque acaba de vender su casa de Londres, la del frente del Kesington Palace, el mismo de la Lady Di, en 57 millones de pounds (libras esterlinas). El Times la registró como la casa más cara del mundo, aunque el muy atenti al lupo, le debe la pensión alimenticia a la Heidi.
Yo me conformé entre mojito y mojito de monologuearle en spanglish a una francesita superlinda una opinión muy divertida sobre Bush que había dicho, según la revista Spectator, Cherie Blair en una comida íntima.
Le dijo a Tony no confies en George W porque tiene los ojos muy juntos... (signo de defficient). Bueno, no me resultó con la francesita republicana. Pesqué la polera que nos regalaban en la fiesta de la Naomí y así con la negrita puesta me fui al Grand Prix de Mónaco. Increíble como se comercializa cada centímetro de posibles vistas, cada balcón, cada hotel.
Todo tenía un precio, hasta la rusa que miré cinco minutos en el lobby del Hotel Hermitage me quería cobrar la miradita. Ahora entiendo a Milton Friedman y al nobel Gary Becker y sus famosos property rigths sobre el aire.
Bueno, yo me conformo con haber sido un tropezianne por una semana, aunque me quedo con la duda cómo lo hizo el príncipe Alberto para estar en la boda de Filipín en Madrid y bailando en Jimmys en Montecarlo el mismo sábado, el don de la ubicuidad que sólo tienen dios y los propietarios Private Jets.
Como el título del último libro de Gabriel García Márquez, “Vivir para contarla”, es lo que está pasando en mi yo interno, especialmente en lugares tan llenos de anécdotas. Últimamente he adquirido un amor incondicional hacia esta columna, el cual es una mezcla entre una sensación de tener ganas de llegar luego a mi casa en Madrid para enfrentarme con el demonio de la página en blanco en mi computador y la nueva deformación profesional que convive conmigo. Tomo toda conversación con
amigos, toda fiesta, todo comentario como material de entretenimiento útil para esta página.
Mis amigos, los relacionadores públicos de United Kingdom Lord Davenport y Richard Hanson, organizaban este jueves una VIP party con motivo del cumpleaños de Naomí Campbell en el Niki Beach de St Tropez.
La negrita cumplía, según ella, 34. Está buenísima pero ver para creer… es que hoy todos los celebrities parecen fantasmas por culpa del botox. Ya no hay nadie que tenga una cara relajada o naturalmente sencilla. Pobre Naomí, si igual esta riquísima, mejor me guío por lo que me dijo mi amigo millonario inglés Rory Flemming:
“Fox when you try Black you never come Back”, es decir cuando te has acostado con una negrita nunca vuelves a probar otro color, las sensaciones y el olorcito sensual a potito de guagua no se te pasa en un mes.
La fiesta era de noche en la playa con antorchas y fue supersensual ver como el viento pegaba los vestidos a los cuerpos.
Para el evento, Flavio Briatore había contratado al DJ Jack, el mejor de Francia, quien ha vendido más de 10 millones de discos con su CD de Byblos Luonge.
Vino mucha gente que estaba en Mónaco por lo de la Fórmula 1 y por lo del Festival de Cannes, George Clonney y Matt Dammon incluídos.
Flavio es el italiano ex novio de Naomí, recientemente padre del hijo de la modelo Heidi Klum, presidente de la Fórmula 1 Renault Team. Es el descubridor del corredor prodigio que tiene vuelta loca a toda su España, el talentoso kid Fernando Alonso.
Observando a Flavio, con sus mocasines blancos, su chaqueta roja y su yate de 50 Millones de dólares, pensé sin envidia: ¿en qué minuto sufrirá este animal? Seguro que en St Tropez NO, además está contentísimo porque acaba de vender su casa de Londres, la del frente del Kesington Palace, el mismo de la Lady Di, en 57 millones de pounds (libras esterlinas). El Times la registró como la casa más cara del mundo, aunque el muy atenti al lupo, le debe la pensión alimenticia a la Heidi.
Yo me conformé entre mojito y mojito de monologuearle en spanglish a una francesita superlinda una opinión muy divertida sobre Bush que había dicho, según la revista Spectator, Cherie Blair en una comida íntima.
Le dijo a Tony no confies en George W porque tiene los ojos muy juntos... (signo de defficient). Bueno, no me resultó con la francesita republicana. Pesqué la polera que nos regalaban en la fiesta de la Naomí y así con la negrita puesta me fui al Grand Prix de Mónaco. Increíble como se comercializa cada centímetro de posibles vistas, cada balcón, cada hotel.
Todo tenía un precio, hasta la rusa que miré cinco minutos en el lobby del Hotel Hermitage me quería cobrar la miradita. Ahora entiendo a Milton Friedman y al nobel Gary Becker y sus famosos property rigths sobre el aire.
Bueno, yo me conformo con haber sido un tropezianne por una semana, aunque me quedo con la duda cómo lo hizo el príncipe Alberto para estar en la boda de Filipín en Madrid y bailando en Jimmys en Montecarlo el mismo sábado, el don de la ubicuidad que sólo tienen dios y los propietarios Private Jets.

