Daniela Luna: Sábado 11 de Abril de 2009 | TAPA | La Razón |
Sábado 11 de Abril de 2009 | TAPA | La Razón |
A los 31 años, con modales suaves y vestida para matar, logró lo que ningún otro galerista argentino hasta ahora: que su galería de arte joven, Appetite, sea parte de la Feria Frieze, una de las dos más importantes del mundo.
Conozca a la marchand más atrevida de Buenos Aires.
http://www.ee.larazon.com/
Nota por Gabriela Cabezon Camara
Foto por German Garcia Agrasti : DANIELA LUNA EN SU REINO
Sábado 11 de Abril de 2009 | TAPA | La Razón
Daniela Luna "Ya abrí caminos en el país"
La joven marchand argentina, dueña de la galería Appetite, dice que ahora es necesario
abrirlos para el arte local en todo el mundo.
PAG. 23
Daniela Luna "Ya abrí caminos en el país"
La joven marchand argentina, dueña de la galería Appetite, dice que ahora es necesario
abrirlos para el arte local en todo el mundo.
PAG. 23
"Ahora, voy a abrirle caminos al arte argentino en el mundo"
A los 31 años, con modales suaves y vestida para matar, logró lo que ningún otro galerista argentino hasta ahora: que su galería de arte joven, Appetite, sea parte de la Feria Frieze, una de las dos más importantes del mundo.
Conozca a la marchand más atrevida de Buenos Aires.
Daniela Luna tiene la convicción de que debe trabajar por el arte nacional y un apellido espacial.
Eso parece haber marcado su idea de carrera: habrá "partido con ingenuidad", habrá "aprendido haciendo", habrá "cometido errores" -eso dice ella-, pero partió como un cohete al cielo de los galeristas. Abrió Appetite en junio de 2005 en Buenos Aires, en 2007 inauguró una sede de en Nueva York y el año pasado llegó a donde nunca antes había llegado una galería argentina: la feria londinense Frieze, una de las dos más importantes del mundo. Ahí, su stand dio la nota y fue nota: del New York Times, de la CNN, de Daily Arts, Open Magazine y de casi todos los diarios argentinos. Todos resaltaron la radical modernidad de la propuesta argentina.
¿Quién sos, una bisnieta perdida de Victoria Ocampo?
¡No! Ojalá, me encantaría, pero no. Lo que hice tiene que ver con mi personalidad, no con herencias. Cuando decidí abrir Appetite, fue porque sentí que era necesario que alguien lo hiciera, faltaba una galería de arte joven, quería que mi trabajo sirviera para algo, dar un aporte a la sociedad en la que vivo. Partí desde ahí con mucha ingenuidad: me formé trabajando. Creo que tuve una función importante de abrir camino a muchos artistas jóvenes en el país, pero también cometí errores.
¿Cómo pensás abrir caminos en medio de la crisis económica?
Tranquila no estoy. Nunca estuve tranquila: recién para la Frieze tuve apoyo estatal. Cancillería me pagó un pasaje a Londres.
Espero que este año nos apoyen más. Voy a hacer muestras, pero estoy apostando a la educación y al intercambio, a dar espacios donde se debata y se desarrollen proyectos experimentales que pueden salir bien o salir mal: es una apuesta al crecimiento de los artistas. Además, estoy trabajando con la Asociación de Galerías Contemporáneas en Argentina (GALAAC), gestionando espacios internacionales para el arte argentino. Creo que ya abrí muchos caminos en Argentina para los artistas jóvenes. Ahora es necesario abrir caminos para el arte local en todo el mundo.
¿Qué identifica a nuestro arte? Una personalidad muy fuerte.
Por ejemplo, ahora todo el mundo está asustadísimo con la crisis. Pero los argentinos vivimos en crisis, sabemos movernos en situaciones de riesgo y hacer de la nada cosas muy potentes. Y nuestros artistas manejan el lenguaje del arte contemporáneo.
Hablás de "aportar algo a la sociedad": ¿qué aporta el arte?
Creo que parte de la función del arte tiene que ver con interpretar la realidad, a veces con críticas muy fuertes, a veces con preguntas. Da una visión menos prejuiciosa y más arriesgada: es que un tema abordado por un artista, si es bueno, es más fuerte que lo lineal, que la información que dan los noticieros.
¿Eso es lo que encontrás cuando "descubrís" artistas?
Me gusta ser yo la que descubre a un artista. Elijo a quienes puedo mostrar acá, en Nueva York y en Rusia. Artistas que tengan un potencial de crecimiento muy grande, un universo personal, una visión propia de lo que está pasando. En Appetite yo decido qué es arte: mi visión abre un juego de riesgos, con ciertos juicios estéticos y conexión con la realidad. Constantemente veo carpetas y viajo a bienales y ferias internacionales, es una gran responsabilidad elegir a un artista.
El año pasado varios artistas se separaron de Appetite...
Cometí errores: aprendí trabajando. Y aprendí también a través de ese dolor. En estos primeros años tal vez mi relación con los artistas fue demasiado cercana. Me equivoqué, lastimé a algunos, otros me lastimaron a mí. Si hay tantas sensibilidades involucradas es porque lo que hice hasta ahora tuvo impacto acá y en el exterior pero siento que puedo dar más. En el ámbito cultural, Argentina tiene mucho para dar y pocas instituciones y personas que lo hagan crecer.
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A los 31 años, con modales suaves y vestida para matar, logró lo que ningún otro galerista argentino hasta ahora: que su galería de arte joven, Appetite, sea parte de la Feria Frieze, una de las dos más importantes del mundo.
Conozca a la marchand más atrevida de Buenos Aires.
Daniela Luna tiene la convicción de que debe trabajar por el arte nacional y un apellido espacial.
Eso parece haber marcado su idea de carrera: habrá "partido con ingenuidad", habrá "aprendido haciendo", habrá "cometido errores" -eso dice ella-, pero partió como un cohete al cielo de los galeristas. Abrió Appetite en junio de 2005 en Buenos Aires, en 2007 inauguró una sede de en Nueva York y el año pasado llegó a donde nunca antes había llegado una galería argentina: la feria londinense Frieze, una de las dos más importantes del mundo. Ahí, su stand dio la nota y fue nota: del New York Times, de la CNN, de Daily Arts, Open Magazine y de casi todos los diarios argentinos. Todos resaltaron la radical modernidad de la propuesta argentina.
¿Quién sos, una bisnieta perdida de Victoria Ocampo?
¡No! Ojalá, me encantaría, pero no. Lo que hice tiene que ver con mi personalidad, no con herencias. Cuando decidí abrir Appetite, fue porque sentí que era necesario que alguien lo hiciera, faltaba una galería de arte joven, quería que mi trabajo sirviera para algo, dar un aporte a la sociedad en la que vivo. Partí desde ahí con mucha ingenuidad: me formé trabajando. Creo que tuve una función importante de abrir camino a muchos artistas jóvenes en el país, pero también cometí errores.
¿Cómo pensás abrir caminos en medio de la crisis económica?
Tranquila no estoy. Nunca estuve tranquila: recién para la Frieze tuve apoyo estatal. Cancillería me pagó un pasaje a Londres.
Espero que este año nos apoyen más. Voy a hacer muestras, pero estoy apostando a la educación y al intercambio, a dar espacios donde se debata y se desarrollen proyectos experimentales que pueden salir bien o salir mal: es una apuesta al crecimiento de los artistas. Además, estoy trabajando con la Asociación de Galerías Contemporáneas en Argentina (GALAAC), gestionando espacios internacionales para el arte argentino. Creo que ya abrí muchos caminos en Argentina para los artistas jóvenes. Ahora es necesario abrir caminos para el arte local en todo el mundo.
¿Qué identifica a nuestro arte? Una personalidad muy fuerte.
Por ejemplo, ahora todo el mundo está asustadísimo con la crisis. Pero los argentinos vivimos en crisis, sabemos movernos en situaciones de riesgo y hacer de la nada cosas muy potentes. Y nuestros artistas manejan el lenguaje del arte contemporáneo.
Hablás de "aportar algo a la sociedad": ¿qué aporta el arte?
Creo que parte de la función del arte tiene que ver con interpretar la realidad, a veces con críticas muy fuertes, a veces con preguntas. Da una visión menos prejuiciosa y más arriesgada: es que un tema abordado por un artista, si es bueno, es más fuerte que lo lineal, que la información que dan los noticieros.
¿Eso es lo que encontrás cuando "descubrís" artistas?
Me gusta ser yo la que descubre a un artista. Elijo a quienes puedo mostrar acá, en Nueva York y en Rusia. Artistas que tengan un potencial de crecimiento muy grande, un universo personal, una visión propia de lo que está pasando. En Appetite yo decido qué es arte: mi visión abre un juego de riesgos, con ciertos juicios estéticos y conexión con la realidad. Constantemente veo carpetas y viajo a bienales y ferias internacionales, es una gran responsabilidad elegir a un artista.
El año pasado varios artistas se separaron de Appetite...
Cometí errores: aprendí trabajando. Y aprendí también a través de ese dolor. En estos primeros años tal vez mi relación con los artistas fue demasiado cercana. Me equivoqué, lastimé a algunos, otros me lastimaron a mí. Si hay tantas sensibilidades involucradas es porque lo que hice hasta ahora tuvo impacto acá y en el exterior pero siento que puedo dar más. En el ámbito cultural, Argentina tiene mucho para dar y pocas instituciones y personas que lo hagan crecer.
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