La ética como ventaja competitiva
Compartimos con ustedes cuatro ideas o principios básicos que deben inspirar y guiar la actividad cotidiana de las empresas:
a) El comportamiento ético en las organizaciones sólo puede tener lugar cuando los directivos poseen una idea cabal del hombre, que implique primacía de lo social sobre lo individual, apertura al destino trascendente de las personas y fomento de valores como libertad, responsabilidad y tolerancia.
b) Los directivos de empresas deben asumir planteamientos éticos, lo que implica reconocer que la rentabilidad económica no es el motor exclusivo de las decisiones empresariales.
c) La existencia de empresarios comprometidos con criterios extraeconómicos -como integridad, honradez, veracidad, solidaridad- beneficia a los ciudadanos.
d) Coherencia ética y eficacia empresarial no sólo resultan compatibles, sino que se exigen mutuamente. Sólo el comportamiento ético permite alcanzar un alto nivel de motivación de los empleados, favorece la buena imagen de la empresa e infunde confianza en el público; y estos aspectos resultan necesarios para la supervivencia a largo plazo de cualquier organización.
Contenido extraído del libro Dirección Estratégica de Empresas de Comunicación, de Alfonso Sánchez-Tabernero.
