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- Affiliation:
- Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. Academia Nacional de la Historia. Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
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- Caracas, Venezuela
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- October 8
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Basic Info
- Affiliation:
- Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. Academia Nacional de la Historia. Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.
- Location:
- Caracas, Venezuela
- Birthday:
- October 8
Detailed Info
- Website:
- http://antropologiaenbabilonia.blogspot....
- Personal Information:
- El 8 de octubre de 1867, nació en Caracas el Dr. Alfredo Jahn, un científico consagrado, tenaz, preparado y dinámico (Mudarra: 1976, p. 168) que destacó como ingeniero, geógrafo, geólogo, naturalista, excursionista, alpinista, historiador, etnógrafo y pionero de los estudios antropológicos en Venezuela, que “en toda ocasión... ha enriquecido con un aporte original... el archivo de conocimientos sobre esta vasta región que un día respondió al llamado de un gran destino histórico” (El Cojo Ilustrado: 1912, p. 473), fue hijo de alemanes y padre de diez hijos, a saber:
Alfredo Jahn + Eugenia Hartman
Alfredo Jahn + Aurelia López
María Aurelia Eugenia Alfredo Gustavo Margot Carlos Luisa Carmen Angelina Isabel
(según Cárdenas y Sáenz: 1953, p. 543).
Desde 1720, sin interrupción, sus ascendientes paternos fueron “mecánicos, constructores e ingenieros” (Jahn: 1940c, p. 179). En 1876 viajó a Hannover, Alemania. Allí estudio en la clase sexta del Liceo Municipal, pasando luego a la antigua fortaleza de Torgau, Sajonia, donde recibió severa educación militar en el Gimnasio de un tío, Comandante de Artillería. Después de estudiar brevemente en Berlín (1882), estudia ingeniería en Hannover, en la School of Engineers de los Estados Unidos, y de forzado regreso a Venezuela por razones familiares, se gradúa a fines de 1886 en la Universidad Central de Venezuela, donde fue alumno del doctor Adolfo Ernst, que impulsó su interés en las ciencias naturales, a las cuales, dentro de la tradición alemana, correspondía la Antropología. Es a Adolfo Ernst a quien corresponden los primeros trabajos conocidos en el campo de la arqueología venezolana, pues “llevó a cabo descripciones de petroglifos y de colecciones arqueológicas provenientes mayoritariamente de los Andes” (Torrealba: 1997, pp. 167-168), y no es de extrañar la dedicación posterior de Jahn a investigaciones afines.
Su labor como ingeniero le lleva a participar en grandes obras entre 1885 y 1925: del Ferrocarril de Venezuela fue Ingeniero Asistente en 1886 y Jefe entre 1887-1902, participando en “los estudios preliminares para la construcción del gran ferrocarril de Venezuela entre Caracas y Valencia con prolongación hasta San Carlos” (Pérez: 1997, p. 837). Realiza estudios y trazados para el Ferrocarril del Centro en 1892. Fue Ingeniero Jefe del Ferrocaril Caracas-La Guaira entre 1903 y 1906, cuando pasa a ser Director Técnico; de la Planta Hidroeléctrica de Mamo, “según propios proyectos y planos” (Rohl: 1941, p. 8) entre 1908-1909. Es Director Técnico del Ministerio de Obras Públicas e Inspector de Ferrocarriles en 1909. y posteriormente en la Carretera Trasandina. Al respecto, publica textos como El desarrollo de las vías de comunicación (1926) y La gran carretera de Los Andes (1933).
Durante la realización de estas obras hace observaciones astronómicas, la mensura y triangulación de las cordilleras y sitios y ciudades entre Valencia y Caracas, habiendo residido en Maracay hasta 1894, cuando se inauguró el Ferrocarril del Centro y reside en La Victoria, como Jefe de Tráfico en la sección plana del Gran Ferrocarril, utilizando como base los alineamientos de la vía ferroviaria (Rohl: 1941, p. 7). Allí realizó además un intenso estudio limnológico y pluviométrico, y con largos sondajes de fondo, utilizando “todos los momentos disponibles” (ídem), el levantamiento topográfico de la cuenca del lago de Valencia, región en la que habita hasta 1902. Mucho trabajo geográfico realizó desde entonces, en “los valles del Tuy, las montañas del este de Caracas, la cordillera del Litoral hasta Cabo Codera y la sierra del Interior” (Pérez: 1997, p. 837). Determinó la altitud de Caracas y del Observatorio Cajigal respecto al nivel del mar. Es uno de sus mayores aportes el levantamiento geodésico de toda la cordillera de Los Andes (publica en 1912 Orografía de la cordillera venezolana de los Andes), una “verdadera proeza científica en su tiempo” (Mudarra: 1976, p. 169). Era una región a la que se había acercado desde 1909, cuando inspeccionó las líneas ferroviarias del Táchira y La Ceiba, realizando reconocimientos geográficos y botánicos entre Valera y San Cristóbal.
En su gran obra que quedó inédita a su muerte, Geografía de Venezuela, se “aúnan los conocimientos del matemático, del naturalista, del topógrafo, del indigenista y del historiador” (El Universal: 1940, p. 7).
Una muestra de sus múltiples intereses es su libro póstumo Aspectos físicos de Venezuela (Jahn: 1941), recopilación de artículos publicada a un año de su muerte, prologada por un Discurso de Orden pronunciado por Eduardo Rohl en la UCV en conmemoración de tal aniversario.
Contenidos allí están “Aspectos físicos de Venezuela” una pequeña geografía física e historia etnológica de Venezuela1, “Agustín Codazzi y la Geografía de Venezuela”, una breve biografía del geógrafo del s. XIX; “Mis ascensiones a la Sierra Nevada de Mérida”, reseñando sus propias ascensiones, comisionadas desde 1910 por el Ministerio de Obras Públicas “y (que) sin pretensiones literarias sólo se propone dar una idea de aquella Naturaleza hermosa y peculiar de las sensaciones experimentadas en medio tan extraño” (íbid., p. 49)2; “La Primera Ascensión a la Silla de Caracas” por parte de Humboldt lograda el 8 de febrero de 1800, es una reseña de las correrías del naturalista alemán por Venezuela, entre ellas la referida ascensión del “símbolo de Caracas y una de las piedras del hermoso pedestal que sustenta la gloria de Humboldt” (íbid., p. 79), e incluye una extensa transcripción de las anotaciones del Barón al respecto. En el libro recopilatorio hay además una “Orografía de Venezuela” y el artículo “Nuestro problema del agua”, donde existen observaciones pluviométricas y climatológicas, sugerencias sobre reforestación y análisis y proyecciones sobre el problema de dotación de agua de Caracas, demostrando cuán añejo es un problema que aún vive el caraqueño. Finalmente, en el “Origen del Bananero en América”, Jahn muestra conocimientos de etnobotánica y etnolingüística que le fueron preciosos en su quehacer científico y antropológico, y tiene la certeza que estudios de tal tipo son “el único seguro camino para llegar al esclarecimiento de las afinidades de nuestros aborígenes y de allí a las migraciones y fusiones que constituyen su historia (íbid., p. 210) (Cf. Jahn: 1929, p. 23).
Con estas “perspectivas múltiples de su carrera profesional” (Mudarra: 1976, p. 168) había sido hecho Jefe de Exploración Científica en 1910. Su trabajo permanentemente incluye el campo, no escatima esfuerzos ni teme ensuciarse las manos. Es heredero directo de los naturalistas alemanes. “El explorador geógrafo, geólogo o botánico debe necesariamente ser un experto alpinista” (Jahn: 1940a, p. 1). Sus investigaciones, como a Humboldt, lo hacen dedicarse a labores tan físicas como continuas ascenciones de montañas. “En 1915 Jahn realiza su último intento de ascender como explorador y científico el Pico Bolívar” (González: 1998, p. 324)3. El alpinismo es para él, “la más noble” forma del excursionismo (Jahn, loc. cit.) y como excursionista y alpinista, Jahn se sitúa incluso en las primeras páginas de la historia del deporte nacional, dedicándole incluso, en su calidad de “Presidente Honorario del Centro Excursionista de Caracas” una conferencia de 1939, publicada un año más tarde como libro (Excursionismo y alpinismo), donde hace “un recuento histórico del desarrollo del alpinismo mundial” (ídem).
Como geólogo En 1921 publicó “su Esbozo de las formaciones geológicas de Venezuela, acompañado de una carta 1:2.000.000, donde indica las diversas edades y la distribución de las principales unidades cronoestratigráficas del país” (Ascanio: 1998, p. 29).
En esas labores constantemente toma notas de viaje relacionadas con la geografía y las poblaciones indígenas del occidente del país. Su labor etnográfica y etnológica la había iniciado tempranamente, en la expedición por el Alto Orinoco del químico Vicente Marcano de 1887, “una anticipada «Conquista del Sur», a nivel científico” (Mudarra: 1976, p. 168), ordenada por el Presidente Antonio Guzmán Blanco.
En 1877, acompañado posteriormente de Carlos Villanueva y Alfredo Jahn, había sido precisamente Vicente Marcano quien había realizado “las primeras excavaciones sistemáticas en la cuenca del lago de Valencia” (Torrealba: 1997, p. 168), área que se mantendría dentro de los intereses científicos de Jahn. “Marcano recolecta gran cantidad de material arqueológico y varios cráneos provenientes de montículos ubicados alrededor de ese lago” (Vargas: 1997, p. 236).
Los resultados de los trabajos de campo de Vicente Marcano desde 1877 hasta su expedición de 1887 fueron publicados por su hermano Gaspar en París entre 1889 y 1891. Lo que éste último iniciara en Apuntes antropológicos para el general Guzmán Blanco en 1885, las salidas de campo de Vicente Marcano y la tradición empirista de Ernst, son labores manifiestamente continuadas por Alfredo Jahn por el resto de su vida, siempre dentro de lo que hoy llamaríamos “multidisciplinariedad”, con el interés de comunicar y publicar los hallazgos. “La gran mayoría de sus trabajos y escritos, fueron ejecutados, guiados por aquel extremado afán en producir algo en beneficio del progreso científico y cultural de la civilización” (Rohl: 1941, p. 6). Cuando el mismo Jahn se refiere a su quehacer, siempre lo hace de una manera modesta, modestia que no oculta la amplitud de miras. Respecto a sus trabajos en el Occidente del país dirá: “Fueron partes de nuestro programa, a más de las investigaciones etnológicas, el levantamiento de la carta geográfica de todo nuestro sistema andino y región circunvecina y las observaciones relativas a su metereología, geología, glaciología y tales, que pudieran ilustrar el aspecto físico de aquella sección de la República” (Jahn: 1927a, p. V).
Por el resto de su vida un consevacionista, en la expedición realizada al Alto Orinoco en 1887 “mientras se constituía la empresa en Berlín” para la entonces detenida construcción definitiva del Gran Ferrocarril de Venezuela (Rohl: 1941, p. 7) financiado por el Banco Disconto-Gessellschaft que tanta lata daría al gobierno de Cipriano Castro, Jahn aportó sus conocimientos geográficos y botánicos, coleccionando plantas que utiliza más tarde su maestro, el sabio Ernst, y a lo largo de su vida reunió un herbario de 1.200 plantas nacionales, por duplicado: una para el Herbario Nacional de Caracas y otra colección para el Museo de Washington; esto se considerada obra “sencillamente monumental... Tarea colosal y de total entrega científica y patriótica” (Mudarra: 1976, p. 169). En la clasificación del material, aún no concluída al momento de su muerte, participó entre otros botánicos, Henri Pittier. Aportó cerca de “100 especies nuevas dela Flora venezolana, de las cuales 22, como honor a su descubridor, llevan su nombre” (Rohl: 1941, p. 10).
En Las palmas de la flora venezolana, dedicada “a la memoria del Doctor Adolfo Ernst, mi sabio é inolvidable maestro (con) Admiración y gratitud” (Jahn: 1908, p. 3), realiza una monografía botánica de las palmas venezolanas, “que constituyen al lado de las escitamíneas y orquídeas un rasgo característico en la vegetación exhuberante de la zona tórrida” (íbid., p. 5), y anota allí todas4 las variedades venezolanas observadas/clasificadas hasta entones por los naturalistas (incluyendo a Humboldt y Linné) y sus propias observaciones. En la monografía, además, cita numerosas veces el uso que los indígenas han dado a diferentes palmas (lo que incluye algunos datos etnobotánicos y etnolingüísticos), los usos criollos/autóctonos, y los usos posibles, incluso como plantas ornamentales para el interior de las viviendas.
Recolecta en el Orinoco y en el Lago además objetos arqueológicos que hoy se encuentan en Estados Unidos y Alemania. “Realiza excavaciones en los montículos del lago de Valencia, cuyos materiales arqueológicos se encuentran actualmente en museos europeos. Como resultado de esas investigaciones, presenta un informe al Museo Etnográfico de Berlín, institución patrocinante, mejor difundido a través de un resumen publicado por Karl von Steinen en 1904” (Vargas: 1997, p. 237).
Después de sus primeros pinitos etnológicos, etnográficos y arqueológicos por el Lago de Valencia, el Alto Orinoco, su paso por los Andes lo condujo hacia el Zulia5, con cuartel general en El Banco, cerca de Bobures, donde pudo dar continuidad a esas primeros intereses antropológicos. De 1910 a 1912 va como Jefe de la Comisión del Gobierno Nacional, y de 1914 a 1917 y de 1921 a 1922 va al campo por iniciativa propia. Aparte de aquel de los Motilones, visitó el territorio de los Paraujanos (Añuu) y Guajiros (Wayuu), lleno de múltiples intereses profesionales.
Concentrando sus estudios en el área occidental del país, publica en 1921 La población precolombina del lago de Maracaibo, que será tanto su discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia como el primer capítulo su libro más destacado como etnógrafo, más que como arquéologo (según Vargas: 1997, p. 237): Los Aborígenes del Occidente de Venezuela de 1927. “Estos trabajos ampliaron la abundante información etnológica producida por misioneros establecidos entre grupos tribales desde el período colonial” (Torrealba: 1997, p. 168). Se ocupa allí, en sendos capítulos, de los motilones, los guajiros y paraujanos, los caquetíos, ayamanes, gayones, de los aborígenes de la cordillera andina, etc., e incluye en extenso apéndice, vocabularios indígenas, y de gran interés, vocabularios comparados.
El calificativo de “clásico” que se encuentra en todas las reseñas del libro a veces parece quedarse corto: su “ejemplaridad” es tal incluso por su vigencia. “Este libro se caracteriza por aportar una serie de precisiones acerca del vasto conjunto de lenguas y dialectos que se hablan o se hablaban en los Estados Occidentales, sentando las pautas que han orientado las investigaciones sobre la materia hasta la actualidad” (Mosonyi: 1987, p. 209).
También Alfredo Jahn está entre los “diez especialistas en diversas ciencias sociales” que firman el acta de instalación de la Sociedad Venezolana de Americanistas Estudios Libres, el 16 de junio de 1918, que publicó cuatro números de la revista De Re Indica (Acosta Saignes: 1967, p. 26), y “si bien la vida de la Sociedad y de la revista fueron breves, este esfuerzo permitió la comunicación, discusión y divulgación de ideas en el cerrado ámbito intelectual de la época” (Torrealba: 1984, p. 165). Así, sin dedicarse exclusivamente a ello, viene a incluirse también entre los primeros folkloristas del país, no se limita ni a las Ciencias Naturales ni al Indigenismo. Hay preocupación por el elemento criollo, y en la “Expo” de Sevilla de 1929, para acercarse en su conferencia al pueblo andaluz, habla de los llaneros así: “Son el producto del cruzamiento de elementos españoles, que en gran parte fueron andaluces, de chispeante vivacidad, y de indios, en cuyo semblante y espíritu se reflejaba la melancólica apatía de la raza subyugada” (Jahn: 1929, p. 13), y a continuanción cita unos versos populares que dan cuenta de la tan tradicionalmente hispánica preferencia de los jinetes pamperos, llaneros y andaluces por su caballo, por encima de su mujer.
Aunque su posición inicial había sido la de considerar la monografía de Jahn sobre los aborígenes occidentales como “amplia y explicativa... de los orígenes históricos y las características culturales” y que el bagaje antropológico (de la escuela alemana) del autor se revelaba como “muy amplio y sistemático” (Vargas: 1976, p. 94), más recientemente I. Vargas juzga que como Lisandro Alvarado y Luis Oramas, Jahn, a pesar de ofrecer “explicaciones acerca de nuestras sociedades precolombinas, sus obras son de carácter eminentemente descriptivo, lo que en ningún momento minimizará su utilidad para investigaciones arqueológicas posteriores” (Vargas: 1997, p. 237). Por su supuesto “carácter eminentemente descriptivo”, Vargas y R. Navarrete Sánchez adscriben a Jahn dentro de la “corriente etnográfica, centrándose en la recolección, descripción y clasificación de materiales de primera mano y de datos directos, desde una visión eminentemente empirista” (Navarrete: 1997, p. 361), “corriente etnográfica” que contraponen a la “corriente etnohistórica”, basada en el “análisis de documentos y relaciones de los cronistas españoles” (ídem). Las etiquetas marxistas y postmodernistas6 resultan falsificaciones, puesto las publicaciones de Jahn muestran consideración y análisis y construcciones teóricas e hipotéticas que se basan tanto en cronistas, como en misioneros, etnógrafos alemanes, naturalistas, etc., y deducciones basadas en la correlación de datos lingüísticos, testimonios y textos, y no puro empirismo. Y más de una vez Jahn hipotetiza e intenta reconstruir las sociedades extintas, como lo hicieron investigadores anteriores y no muy posteriormente, por mucho que se quiera ver —quizá propagandísticamente— a una publicación del año 1974 como el primer intento en Venezuela de reconstrucción de sociedades, el fin último de la arqueología.
La llamada posición “analítico-descriptiva de carácter eminentemente fenomenológico dentro de la rigurosa tradición científica de la etnología alemana” (Vargas: 1976, p. 95) combinada con el “trabajo de campo y la obtención de datos de primera mano con el manejo de las fuentes históricas” resulta más apropiada para entonces que la posición evolucionista asistemática, “dispersa y totalizante” de un Marcano o un Alvardo para una obra “prolija en detalles sobre las explicaciones e interpretaciones de la dinámica cultural prehipánica” (íbid., 94). Y es claramente una posición más “científica” que aquella de la corriente etnohistórica. Lo importante es decir que Jahn también puede hacer etnohistoria. Demostrándose su afinidad con la filología o la lingüística comparada alemana los estudios de las lenguas indígenas que realizara, la misma educación de Jahn en la Alemania Historicista, exige que la etiqueta escondida de “positivista” o la explícita de “empirista” sean desmentidas, o corregidas, aclarando que ni el empirismo ni el positivismo alemán que pudo recibir de Ernst no son siquiera lo mismo que el empirismo inglés o el positivismo francés comtiano. Los trabajos de Jahn muestran que no es meramente un descriptor ni un recolector de datos directos e inmediatos, y que el trabajo teórico existe.
Tiene a los Arawak por la más antigua etnia de Venezuela y de América del sur. “Los araucos representan el estrato étnico más antiguo no sólo de Venezuela, sino de toda la América meridional... Gentes de índole pacífica, de hábitos sedentarios y expertos agricultores, que constituían la casi totalidad de la población de Venezuela en el siglo XIV” (Jahn: 1929, p. 18). El difusionismo alemán estará presente en su construcción teórica, pero la muerte epistemológica de aquella corriente no falsea la evidencia que se tenía para aquel entonces, puesto que para ese siglo supone que comienza el movimiento de los caribes desde “el Brasil Central, hacia las regiones situadas al Norte. Eran estos hombres fuertes y audaces guerreros cuya marcha se convirtió en una sucesión de triunfos sobre pueblos de índole pacífica.” (íbid., pp. 18-19), y describe su “género de vida” y sus avatares por la variada geografía (podríamos decir “biomas”, puesto que Jahn muestra consideraciones ecológicas) y la “sorpresa” que debe haberles constituído “los primeros conquistadores castellanos... comienzo de su ruinay la pérdida de su tranquilidad y liberdad” (íbid., pp. 18-20).
Jahn, basado tanto en el trabajo de campo como apoyado en los textos de Federmann, ubicó a los Gayon (o Gayones, de los Arawak) “en lo que actualmente correspondería a los estados Lara, Portuguesa y Barinas” (Strauss: 1998, p. 62). Con su bagaje teórico, es perfectamente capaz de sintetizar la arqueología, la etnología y la antropología física: El “doctor Alfredo Jahn realizó una investigación etnográfica en el pueblo de San Miguel de los Ayamanes y en sus cercanías, alrededor de 1920, donde certificó la existencia de algunos descendientes, de muy pequeña estatura, de los antiguos indígenas que habían sido descritos por Nicolás Federmann como enanos en 1530, habiéndosele tildado de mentiroso y embustero” (Acosta Saignes: 1988, p. 19). La veracidad de Federmann al respecto de pigmeos venezolanos y americanos fue comprobada por el médico, pionero de la antropología física en Venezuela, Antonio Requena, mediante la antropometría de restos arqueológicos. (íbid., p. 119). Así que aparte de sus páginas dedicadas las deformaciones craneales7, Jahn “escribió principalmente sobre la talla de diversos grupos”, contribuyendo a la considerable discusión sobre la polémica existencia de pigmeos americanos que se mantuvo hasta los trabajos al respecto de antropólogos físicos como la venezolana Adelaida González de Díaz Ungría y el mexicano Juan Comas en los años 1960. (Arechabaleta y Mancera: 1973, pp. 11-12).
Pero su gran herramienta teórica y principal propuesta parece ser la lingüística comparada, que de hecho puede demostrar cómo escapa a la etiqueta de empirista y descriptivista etnográfico, cuando su herramienta construiría la etnohistoria: “la lingüística comparada nos ofrece el único medio seguro para penetrar en el campo de la historia de los pueblos primitivos, que carecen de tradición escrita y sólo conservan la tradición oral, hasta borrarse al través de los tiempos” (Jahn: 1929, p. 23).
Sobre la base de materiales lingüísticos y de vocabulario, intentó determinar los diferentes grupos culturales. La lingüística comparada le permite proponer una hipótesis tal como que los wayúu, de lengua Arawak, afín a la de Guyana, primitivamente se extendían de la Guajira hasta la Guayana Británica, o que provenían de allí, lo que verifica con la denominación que los wayúu daban a los blancos, arijona, “ligeramente modificada en arecuna, el nombre que lleva una de las tribus más guerreras y belicosas de la familia caribe en la Guayana venezolana” que habrían desplazado a los wayúu de sus dominios originales (Jahn: 1929, p. 23). Sus trabajos sobre los wayúu incluyen también análisis e informes demográficos en 1931). (López: 1998, p. 267).
El que a su ingreso a la Academia Nacional de la Historia se dijo “pobre en méritos y títulos”8 (Jahn: 1921, p. 93), murió el 12 de junio de 1940, fue ferviente defensor de los aborígenes, quienes eran exterminados por los explotadores petroleros, fue miembro de la Sociedad de Etnografía, Antropología y Prehistoria de Berlín; fue fundador y presidente de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales y de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, e individuo de número y Vicepresidente de la Academia Nacional de la Historia, donde había sustituido al general Pablo Giuseppi Monagas y recibido por Vicente Dávila, quien proclamó entonces “la Academia... se siente orgullosa con vuestra adquisición, porque sois un infatigable zapador de las ciencias y las letras venezolanas... Habéis sabido aquilatar vuestra inteligencia ilustrada con la hombría de bien, que harto escasea en nuestro predio nacional” (Dávila: 1923, p. 112). En su honor, un género botánico de la familia de las Rutáceas lleva el nombre de Jahnia y la Cueva Alfredo Jahn, del estado Miranda, es Monumento Natural. Este hombre conoció múltiples homenajes en vida, pues sus escritos contenían “páginas de verdad y de belleza que exaltan el amor de nuestra tierra, (que) serán testimonio de justicia a quien saber honrarla: el doctor Jahn une en su espíritu cultísimo tan harmónicos sentimientos” (El Cojo Ilustrado: 1912, p. 474). (read less)El 8 de octubre de 1867, nació en Caracas el Dr. Alfredo Jahn, un científico consagrado, tenaz, preparado y dinámico (Mudarra: 1976, p. 168) que destacó como ingeniero, geógrafo, geólogo, naturalista, excursionista, alpinista, historiador, etnógrafo y pionero de los estudios antropológicos en Venezuela, que “en toda ocasión... ha enriquecido con un aporte original... el archivo de conocimientos sobre esta vasta región que un día respondió al llamado de un gran destino histórico” (El Cojo... (read more) - Personal Interests:
- ingeniero, geógrafo, geólogo, naturalista, excursionista, alpinista, historiador, etnógrafo y pionero de los estudios antropológicos en Venezuela
1908. Las palmas de la flora venezolana: monografía botánica. Caracas: Universidad Central de Venezuela - Tipografía Universal. 126 pp.
1921b. “La población prehistórica del Lago de Maracaibo”, en Discursos de Incorporación, tomo 2 (1920-1939). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1966. pp. 91-109.
1923. Discurso de recepción del Dr. Alfredo Jahn como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, el 25 de febrero de 1923. Caracas: Tipografía Mercantil. 35 pp.
1927a. Los aborígenes del occidente de Venezuela. Caracas: No indica editor ni impresor.VIII + 417 pp.
1927b. El Estado Zulia: Esbozo histórico geográfico. Caracas: Litografía y Tipografía Vargas. 50 pp.
1929. Aspecto físico y orígenes étnicos de Venezuela: Conferencia dictadaen el Casino Municipal de la Exposición el día 27 de octubre de 1929 con motivo de la Semana de Venezuela. Sevilla: Exposición Ibero-Americana. 23 pp.
1940a. Excursionismo y alpinismo: Historia de su evolución. Caracas: Litografía y Tipografía del Comercio. 70 pp.
1940b. “Notas autobiográfiacas del Dr. Alfredo Jahn”, en Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Edición de abril-junio de1940. Tomo XXIII, nº 90. pp. 179-183.
1940c. Orografía de Venezuela. Caracas: Tipografía Americana. 55 pp.
1941. Aspectos físicos de Venezuela. Caracas: Editorial Cecilio Acosta. 211 pp. (read less)ingeniero, geógrafo, geólogo, naturalista, excursionista, alpinista, historiador, etnógrafo y pionero de los estudios antropológicos en Venezuela
1908. Las palmas de la flora venezolana: monografía botánica. Caracas: Universidad Central de Venezuela - Tipografía Universal. 126 pp.
1921b. “La población prehistórica del Lago de Maracaibo”, en Discursos de Incorporación, tomo 2 (1920-1939). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1966. pp. 91-109.
1923. Discurso de recepción del Dr. Alfredo... (read more)














