Pedro Bordaberry
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ACTO DE CIERRE + CARAVANASCreated about 2 months ago
Encuentro de jóvenesCreated about 2 months ago
 
Columna de los Viernes, Pedro Bordaberry

Se termina el año y uno se siente de la misma forma que cuando emprende un viaje: con melancolía y tristeza por lo que deja atrás y ansiedad por conocer lo que vendrá.
Es raro lo que produce en nosotros el almanaque.
El cambiar de año nos hace pasar raya a nuestras ilusiones, nuestros sueños. Prometernos que en los próximos 365 días haremos cosas tan distintas como leer mas, trabajar duro, cosechar logros, estar más tiempo con los que queremos o bajar esos kilos demás que subimos.
En el 2010 tendremos muchos desafíos.
El Uruguay tiene un nuevo gobierno y con él la ilusión de mejorar.
A nosotros la gente, con su voto, nos colocó en la oposición. Tradicionalmente ello significó que debemos criticar, controlar, encontrar el error en el oficialismo y hacerlo conocer con titulares de escándalo a la opinión pública.
Así, denostado quien gobierna, se abre una puerta para que de la oposición pasemos a ser gobierno y quien esta en el gobierno pase a ser oposición. Desde ahí buscará criticar, controlar y hasta destruir, para volver a ser gobierno.
Monterroso, el genial escritor guatemalteco, recomendaba que cuando la razón y la Justicia estén de tu lado, trata que pasen al de tu enemigo. Así este te podrá perseguir con razón y Justicia.
En el 2010 pretendemos hacer una cosa distinta. Pensar en el futuro, en las próximas generaciones. Construir y no destruir.
Winston Churchill afirmaba que el político se transforma en estadista cuando empieza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Es lo que queremos hacer.
Es lo que corresponde hacer.
Empezar por mejorar la Educación. Bajar la edad de ingreso al jardín de infantes llevándola a los tres años. Construir más escuelas de tiempo completo en las zonas de contexto crítico. Descentralizar los liceos y tener un bachillerato más técnico. Crear un Sistema Nacional Universitario y, de una vez por todas, una segunda Universidad de la República con Facultades en el Interior del país. Extender y mejorar la Escuela de Artes y Oficios, hoy UTU.
Si logramos hacer esto hoy, dentro de diez o quince años, nuevas generaciones dejarán atrás los problemas de falta de trabajo, inseguridad, valores, pobreza y marginación que hoy enfrentamos.
Estaremos actuando como estadistas y no como políticos populistas que sólo piensan en la próxima elección.
Para ello tenemos que elegir a los mejores para ocupar cargos. No hacer depender la integración de un Ente Autónomo, de un Servicio Descentralizado, de un Consejo de Educación o de un organismo de contralor, del hecho de que esa persona hizo un esfuerzo electoral.
No.
Esa designación tiene que depender de sus aptitudes, de sus condiciones para desempeñar la función. Esa persona, además, tiene que ser necesariamente sensible a los problemas de la gente y honesta.
En el Uruguay durante mucho tiempo se ha ido en sentido contrario. Lo hemos hecho los colorados, lo hicieron los blancos y el gobierno del Frente Amplio que termina también. El que comienza parece ir en el mismo sentido cuando reparte Ministerios por cuota política electoral: tantos votos sacaste, tantos cargos te corresponden.
Algunos nos critican por proponer esto. Afirman que al hacerlo estamos demostrando no tener aptitud para la actividad política.
Me recuerdan otra afirmación de Churchill: a veces las actitudes son tan importantes como las aptitudes.

Feliz Navidad y próspero 2010.
Columna de los Viernes, Pedro Bordaberry

De los muchos capítulos que hicieron famosa la obra cervantina el del enfrentamiento de Don Quijote con los molinos de viento es uno de los más atractivos.
El caballero de la triste figura confunde a molinos de viento con gigantes y carga contra ellos con empeño y valentía. A su costado, Sancho Panza, trata – una vez más – de advertirle que no los enfrente porque no son tales. Sin embargo, es tanto el deseo y convicción de Don Quijote que carga contra ellos.
Sus palabras son épicas: “Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete”. El resultado es conocido: los gigantes molinos derrotan al caballero.
Esta semana ocurrieron dos hechos que me recordaron este capítulo. El primero fue la actitud de Ernesto Agazzi de rechazar la titularidad del Ministerio de Educación y Cultura. No estoy capacitado para ello dijo con absoluta sinceridad.
Ello contrasta con alguna otra actitud de reclamo de ocupar un cargo similar y sobretodo con la distribución de Ministerios en base exclusivamente a cuota político electoral y no a capacidad y especialización.
La posición de Agazzi pareció similar a la del noble Quijote que cargó contra los gigantes molinos de viento de la cuotificación política. Similar no sólo por el parecido físico de este y del Presidente electo con la dupla cervantina sino porque su actitud pareció quijotesca.
Ante la insistencia y pedidos a que fue sometido Agazzi se mantuvo firme. Solo faltó que repitiera con el héroe de Cervantes “Sabe más el tonto en su casa que el sabio en casa ajena”.
Algo similar pretendemos hacer desde nuestro Partido. Entendemos que lo primero que debe considerarse para ocupar un cargo es que se tengan las aptitudes, conocimientos y capacidades para las tareas que se encomendarán.
Esto no quiere decir que alguien que haya ocupado un cargo político o competido en la contienda electoral no pueda ser designado. El haberlo hecho no significa de por si una capitis diminutio. Pero si que la designación en un cargo no puede ser un premio consuelo o hacerse en agradecimiento al esfuerzo electoral.
Hace unos años, en unos de los almuerzos de ADM me preguntaron desde el público si yo me consideraba un político o un técnico. Contesté que lo que se planteaba era una falsa dicotomía. Lo contrario a técnico no es político.
Siempre que se ocupa un cargo por designación política se pasa a ser político y sujeto a las responsabilidades de tales. Lo que si existen políticos que toman decisiones en base a fundamentos técnicos y quienes lo hacen en base a criterios de beneficio electoral.
Los políticos que toman sus decisiones en base a criterios técnicos no hacen mas que adoptar la que consideran es la mejor solución, aún a costa del éxito electoral. Quienes toman sus decisiones pensando exclusivamente en el beneficio electoral no son otra cosa que los “populistas” que tanto daño le hacen al sistema político.
Como Sancho a Don Quijote, algunos nos dicen que esto es como pelear contra molinos de viento puesto que a la larga el sistema no nos permitirá hacerlo.
Yo prefiero contestarles con las palabras que Cervantes pone en boca del Ingenioso Hidalgo: en el arte de la marinería sabe más el simple marinero que el mayor letrado del mundo.

Columna de los Viernes, Pedro Bordaberry


Damon Knight en “Cómo crear ficción corta” cita el siguiente relato: un hombre, en una pensión, tenía el hábito de sacarse los zapatos por la noche y dejarlos caer en el suelo uno por vez, haciendo entre medio una pausa para pensar. El vecino del piso de abajo se había quejado de esto varias veces, pero el hombre lo seguía haciendo. Una noche, después de dejar caer el primer zapato, el hombre se acordó de las quejas y asentó el segundo zapato con suavidad y sin hacer ruido.

Después de veinte minutos, el vecino del piso de abajo gritó “¡Por amor de Dios, deje caer el otro zapato!”

Esta semana me sentí como el hombre que dejaba caer los zapatos cuando se me acusó de no colaborar lo suficiente con la campaña de la fórmula Lacalle Larrañaga.

La misma noche del 25 de octubre expresé que votaría por ella. Tres días después el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado se manifestó de manera similar.

Todo esto se hizo sin pedir ni exigir nada. Sin esperar ofrecimiento o promesas. Todos sentimos que era necesario hacerlo de forma inmediata para que la fórmula referida tuviera despejadas las interrogantes y pudiera concentrarse en su trabajo.

El propio Dr. Lacalle reconoció en reiteradas ocasiones que ese había sido un acto de patriotismo. El Dr. Larrañaga me lo expresó de forma personal el jueves pasado.

Pero un diputado que no renovó su banca entiende que ello no es suficiente. Parece el vecino del piso de abajo del relato de Damon Knight, pide que arrojemos el segundo zapato y no que lo coloquemos con suavidad en el piso.

Pretende quizás que negociemos cosas como se hizo en el pasado.

En nuestra corta carrera política siempre hemos actuado de forma directa, franca, clara, dando sin pedir algo a cambio. Nos parece que es la manera en que se debe construir una propuesta política sana, seria y creíble.

Si entendemos que hay una fórmula presidencial que es mejor que la otra ello no depende de que se prometa o pacte algo. Lo es o no lo es a nuestro juicio y lo hacemos saber.

Tampoco depende de que esté primera en las encuestas o no, como sugirió un senador frenteamplista que también nos criticó. Su altruista visión era que no debíamos manifestar nuestro apoyo a un candidato que iba detrás en las encuestas porque ello sería suicidio político.

Un 19 de Junio entendimos que había que ir a la Plaza Independencia convocados por el Presidente Vázquez para iniciar un camino de paz y fuimos sin pedir ni pactar nada.

Lo hicimos de la misma forma en que hoy nos pronunciamos por un motivo tan sencillo como claro: entendimos que era lo correcto. No se puede estar pensando en táctica y estrategia todo el día. Primero esta el País.

Hacer lo que uno entiende es lo correcto no quiere decir que nuestro Partido o nosotros perdamos nuestra identidad, nuestra independencia.

Tampoco se puede pretender que uno salga a lo loco a decirle a la gente lo que tiene que hacer. Eso sería una falta de respeto hacia el intelecto de los ciudadanos. Decirles a los que nos votaron ayer que ahora que no estamos deben votar a este otro sólo porque nosotros se lo ordenamos es un error.

Sería además un exceso. Parece más sensato expresar las razones por las que entendemos que un candidato será mejor Presidente que el otro y confiar que, si se valora nuestra opinión, la tendrá en cuenta.

Porque como se dice en el drama Shakespereano “tanto se padece por exceso de goces como por defecto. No es poca dicha atinar en el justo medio. La moderación es fuente de larga vida”.

Aunque no le guste a un Diputado que no renovó su banca.
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