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LAS 7 ALEGRIAS DE MARIA, (ROSARIO SERAFICO DE SANFRANCISCO DE ASIS). ROSARIO EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA SANTA MARIA REINA.

 Es una devoción que recuerda siete episodios felices en la vida de la Santísima Virgen María.

El símbolo tradicional de las Siete Alegrías es el Corazón Inmaculado de María, o sea un corazón circundado de rosas blancas y encima de todo una llama de fuego que representa su amor hacia a Dios y la humanidad.

 

ORACIONES

 

El devoto reza un "Padre Nuestro" y diez "Ave Marías" por cada uno de las Siete Alegrías.

Las oraciones finales son: dos más "Ave Marías", para llegar a un total de 72; y después un "Padre Nuestro" y una "Ave María" para las intenciones del Santo Papa.

 

El número "72" tiene significado. Rinde honor a la tradición que María vivió en este mundo por 72 años. Manuales devocionarios a veces agregan otras oraciones de inicio o de clausura, pero estas son opcionales.

 

 

COLLAR DE CUENTAS

Igual que en el caso del Santo Rosario, hay un collar de cuentas para rezar las Siete Alegrías. El collar de la Corona Franciscana es conveniente para contar las oraciones, pero no se requiere para llevar a cabo la devoción.

 

Hay 76 cuentas en un círculo, que está conectado a una medalla, y además un colgante de cinco cuentas que termina con un crucifijo y una medalla de San Francisco de Asís.

 

El círculo contiene siete decenarios de cuentas que representan las "Ave Marías." Una cuenta de "Padre Nuestro" separa cada decenario con una excepción. La cuenta de "Padre Nuestro" para la Primera Alegría se encuentra en el colgante, junto a la medalla conectador.

 

Para rezar las Siete Alegrías usando el collar de cuentas: Se empieza con la cuenta de "Padre Nuestro" más cerca a la medalla conectador. Se siguen las cuentas hasta regresar a la medalla conectador. De ahí se continúa con el colgante, pero se omite la primera cuenta (ya que se usó para iniciar la devoción). Las cuatro cuentas restantes del colgate se usan para rezar las cuatro oraciones finales. De tal manera uno llega al crucifijo.

 

 

FORMA DE REZARLA

 

 Introducción

- Señal de la Cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

+ ABRE SEÑOR MIS LABIOS.

-Y mi boca pronunciara tu alabaza

- Dios mío, ven en mi auxilio.

- Señor, date prisa en socorrerme.

- Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Salve, Señora, Santa Reina, Santa Madre de Dios

Salve, Señora, Santa Reina, Santa Madre de Dios,

que eres Virgen hecha Iglesia,

y elegida por el Santísimo Padre del Cielo,

consagrada por Él con su Santísimo Hijo Amado

y el Espíritu Santo Paráclito,

en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia, y todo bien.

Salve, palacio suyo; salve, tienda suya;

Salve, casa suya, salve, vestidura suya;

Salve, sierva suya; salve, madre suya,

Y todas vosotras, virtudes santas, que por la gracia y la iluminación

del Espíritu Santo sois infundidas en el corazón de los creyentes,

para que siempre sean fieles a Dios. 

 

Saludo de San Francisco de Asís

Primer gozo - El ángel Gabriel anuncia a María el Nacimiento de Jesús.

- Lc 1,30-31.38 y reflexión

 

Padrenuestro.

1. El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una Virgen (...) y el nombre de la Virgen era María. (Lc. 1,26- 27). Avemaría.

2. Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. (Lc. 1, 28, 42). Avemaría.

3. Ella se turbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. (Lc. 1, 29). Avemaría.

4. El Ángel le dijo: no temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lc. 1, 30). Avemaría.

5. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. (Lc. 1, 31). Avemaría.

6. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y su Reino no tendrá fin. (Lc. 1; 32, 33). Avemaría.

7. María dijo al Ángel: ¿cómo será esto, pues no conozco varón?. (Lc. 1, 34). Avemaría.

8. El Espíritu Santo descenderá sobre Ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. (Lc. 1, 35). Avemaría.

9. Por eso el Hijo, en Ti engendrado, será Santo, será Hijo de Dios. (Lc. 1, 35). Avemaría.

10. He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra. (Lc. 1, 38). Avemaría.

 

Oh María, Virgen de la escucha, tú eres la llena de gracia,

tú eres la humilde esclava del Señor.

Tú has dado libremente tu sí al anuncio del ángel

y te has convertido en madre del Hijo de Dios hecho hombre.

Enséñanos a decir siempre sí al Señor, aunque nos cueste.

 

Segundo gozo - María visita a su pariente Isabel.

- Lc 1,39-42 y reflexión

 

Padrenuestro.

1. En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. (Lc. 1, 39-40). Avemaría.

2. Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el Niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. (Lc. 1, 41). Avemaría.

3. Y en alta voz exclamó: ¡Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!. (Lc. 1, 42). Avemaría.

4. Bienaventurada Tú que has creído, porque tendrán cumplimiento en Ti las promesas que se han hecho de parte del Señor. (Lc. 1, 45). Avemaría.

5. Entonces María dijo: mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador. Porque ha puesto sus ojos en la pequeñez de su esclava. (Lc. 1, 46-48). Avemaría.

6. Mirad: ya desde ahora me aclamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha obrado en mi cosas estupendas Aquél que es poderoso. (Lc. 1, 48, 49). Avemaría.

7. Santo es su Nombre y su misericordia alcanza en generaciones a los que le temen. (Lc. 1, 49-50). Avemaría.

8. Después la fuerza de su brazo dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. (Lc. 1, 51). Avemaría.

9. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. (Lc. 1, 52). Avemaría.

10. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. (Lc. 1, 53). Avemaría.

 

Tú, María, madre del Señor, llevando a Jesús, que ha tomado cuerpo

en ti, vas a visitar con gozosa premura a la anciana prima Isabel,

para ponerte a su servicio. A tu saludo, su hijo es santificado

por la presencia del Salvador. Enséñanos, Madre de Dios,

a anunciar y llevar siempre a Jesús a los demás.

 

Tercer gozo - Jesús, Hijo de Dios, nace de la Virgen María.

- Lc 2,6-7 y reflexión

 

Padrenuestro.

1. Encontrándose allí, le llegó el tiempo de su alumbramiento. (Lc. 2,6). Avemaría.

2. Y dio a luz a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales. (Lc. 2, 7). Avemaría.

3. Y lo acostó en un pesebre porque no había sitio para ellos en la posada. (Lc. 2, 7). Avemaría.

4. Había en la misma comarca algunos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió en su luz. (Lc. 2, 8-9). Avemaría.

5. No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo. (Lc. 2, 10). Avemaría.

6. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor. (Lc. 2, 11). Avemaría.

7. Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que El ama. (Lc. 2, 14). Avemaría.

8. Unos magos de Oriente se presentaron, entraron en la casa, y vieron al niño con María, su Madre. (Mt. 2; 1, 11). Avemaría.

9. Y postrándose, lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. (Mt. 2, 11). Avemaría.

10

. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. (Lc. 2, 19).

Avemaría.

 

Oh María, madre siempre Virgen, en la pobreza de una cueva

has dado a luz a Jesús, venido al mundo para nuestra salvación.

Tú adoras como Hijo de Dios al que has engendrado.

Guíanos por el camino de una fe viva en Jesús, nuestro Señor y Salvador.

 

Cuarto gozo - Unos magos de Oriente adoran al niño Jesús en Belén.

- Mt 2,1.11 y reflexión

 

4.LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS

La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo (...)

La Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente (Mt 2, 1)

En estos "magos", representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación.

La llegada de los magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los Judíos" (Mt 2, 2)

Muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David (cf. Nm 24, 17; Ap 22, 16)

Al que será el Rey de las naciones (cf. Nm 24, 17-19).

Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos (cf. Jn 4, 22)

Y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento (cf. Mt 2, 4-6). (Catecismo de la Iglesia Católica, 528)

 

PADRE NUESTRO...

 

10 AVE MARIA...

 

 

- Padre nuestro, 10 avemarías y gloria

 

Oh María, pobre y humilde de corazón, enséñanos a no juzgar,

sino a confiar únicamente en la misericordia de Dios,

que no hace distinción de personas. Porque, si nuestra fe

no se traduce en obras, muchos "magos" nos irán por delante

en el reino de los cielos.

 

Quinto gozo - María y José encuentran al niño Jesús en el Templo.

- Lc 2,43.46.48-49 y reflexión

- Padre nuestro, 10 avemarías y gloria

 

Padrenuestro.

1. Cuando (Jesús) tuvo doce años, subieron ellos (a Jerusalén) como de costumbre a la fiesta. (Lc. 2, 42). Avemaría.

2. Y pasados los días, al regresar ellos, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta. (Lc. 2: 43). Avemaría.

3. Y al no dar con Él, se volvieron a Jerusalén, sin dejar de buscarlo. Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo. (Lc. 2, 45-46). Avemaría.

4. Sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciendo a la vez sus preguntas. (Lc. 2, 46). Avemaría.

5. Todos los que le escuchaban estaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. (Lc. 2, 47). Avemaría.

6. Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos llenos de angustia. (Lc. 2, 48). Avemaría.

7. ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo ocuparme en los asuntos de mi Padre?. (Lc. 2, 49). Avemaría.

8. Pero ellos no comprendieron el alcance de sus palabras. (Lc. 2, 50). Avemaría.

9. Descendió Jesús con ellos, fue a Nazaret y les estaba sumiso. (Lc. 2,51). Avemaría.

10. Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. (Lc. 2, 52). Avemaría.

 

Oh María, Virgen del silencio, tú saltas de gozo al encontrar

a Jesús en el templo de Jerusalén, y adoras el misterio

del Hijo de Dios Creador, que en Nazaret vive obediente a sus criaturas.

Enséñanos a buscar siempre a Jesús y a vivir en su obediencia.

 

Sexto gozo - Jesús resucita victorioso de la muerte y se aparece a los suyos.

- Hc 1,14; 2,1-4 y reflexión

Padrenuestro.

1. Yo os aseguro que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. (Jn. 16, 20). Avemaría.

2. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os podrá quitar vuestra alegría. (Jn. 16, 22). Avemaría.

3. El primer día de la semana, muy de mañana, llegaron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. (Lc. 24, 1). Avemaría.

4. De pronto hubo un gran terremoto, pues un Angel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó en ella. (Mt. 28, 2). Avemaría.

5. No temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado. (Mt. 28, 5). Avemaría.

6. No está aquí: resucitó como dijo. Venid y ved el sitio donde estaba. (Mt. 28, 6). Avemaría.

7. Y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. (Mt. 28, 7). Avemaría.

8. Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y con temor y gran alegría corrieron a llevar la noticia a los discípulos. (Mt. 28, 8). Avemaría.

9. Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá. (Jn. 11, 25). Avemaría.

10. Y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. (Jn. 11,26). Avemaría.

 

 

Oh María, fuente del gozo, tú eres la madre del Señor resucitado.

Él es quien ha vencido la muerte. El es nuestra esperanza

en el camino de la vida. Enséñanos, María, a vencer la muerte del

egoísmo, para vivir en la resurrección del amor.

 

Séptimo gozo - María es elevada al cielo y coronada como reina y primicia de la humanidad redimida.

- Ap 11,19; 12,1 y reflexión

Padrenuestro.

1. Bendita seas Tú, hija del Dios Altísimo, entre todas las mujeres de la tierra. (Jdt. 13, 18). Avemaría.

2. La confianza que has demostrado no se borrará del corazón de los hombres. (Jdt. 13, 19). Avemaría.

3. Que Dios te conceda para exaltación perpetua el ser favorecida con todos los bienes, porque no vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillación de nuestra raza. (Jdt. 13, 20). Avemaría.

4. Tú eres la exaltación de Jerusalén, Tú el gran orgullo de Israel, Tú la suprema gloria de nuestra raza. (Jdt. 15, 9). Avemaría.

5. Escucha, hija, mira y pon atento oído: el Rey está prendado de tu belleza. (Sal. 35; 11, 12). Avemaría.

6. Entonces se abrió el templo de Dios que está en el cielo, y hubo relámpagos, y estrépito, y truenos. (Ap. 11, 19). Avemaría.

7. Apareció una grandiosa señal en el cielo: una Mujer vestida del sol. (Ap. 12, 1). Avemaría.

8. Con la luna bajo sus pies, y con una corona de doce estrellas en la cabeza. (Ap. 12, 1). Avemaría.

9. Toda espléndida, la Hija del Rey, va adentro con vestido en oro recamado. (Sal. 45, 14). Avemaría.

10. Cantad al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas. (Sal. 98, 1). Avemaría.

 

Oh María, Reina de los ángeles y de los santos, coronada

de gloria y honor en el gozo sin fin del paraíso,

tú brillas delante de nosotros como estrella de la mañana.

Enséñanos, Madre, a caminar por el mundo con la mirada puesta

allá donde está el gozo auténtico y definitivo.

 

Oraciones Finales: dos "Avemarías" mas, para llegar a un total de 72; y después un "Padrenuestro" y una "Avemaría" para las intenciones del Santo Papa.

 

 

OPCIONALES

 

Letanías de nuestra Señora

se recitan las letanías lauretanas u otras semejantes

 

Saludo a la Virgen

Se puede decir la Salve, o el siguiente Saludo de San Francisco:

 

Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios,que eres Virgen hecha Iglesia, y elegida por el Santísimo Padre del Cielo,consagrada por él con su santísimo Hijo amadoy el Espíritu Santo Paráclito, en la que estuvo y está toda la plenitud de la gracia, y todo bien. Salve, palacio suyo; salve, tienda suya;salve, casa suya, salve, vestidura suya; salve, sierva suya; salve, madre suya,y todas vosotras, virtudes santas, que por la gracia y la iluminación

del Espíritu Santo sois infundidas en el corazón de los creyentes, para que de infieles se vuelvan fieles a Dios.

 

Conclusión

Oremos: Oh Dios, que en la gloriosa resurrección de tu Hijo has devuelto la alegría al mundo entero, concédenos por intercesión de la Virgen María poder gozar de las alegrías sin fin de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.

Amén.

 

La costumbre originó entre los franciscanos a principios del siglo quince en Italia, durante la era de San Bernardino de Siena (1380-1444). Los temas, sin embargo, son más antiguos. Se parecen a los Gaudes del siglo doce, alabanzas en latín que ruegan a María que se alegra porque Dios la ha favorecido de varias maneras...