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QUE SIGNIFICA NUESTRO HIMNO COLOMBIANO..!!!

El músico colombiano Guillermo Quevedo publicó hace algunos años una rigurosa interpretación de cada una de las estrofas del Himno. La reproducimos por considerarla clave para entender qué es lo que cantamos en los partidos de fútbol, cuando nos ponemos la mano en el corazón, y en otros eventos nacionales.

CORO

¡Oh gloria inmarcesible!
¡Oh júbilo inmortal!
¡En surcos de dolores
el bien germina ya!

El agricultor que suda removiendo la tierra y siembra con dolor, goza cuando ve fructificar su cosecha. Así sucedió con la Patria: gracias el heroico padecer de los próceres en luchas titánicas, hoy gozamos de bienes inapreciables a lo largo de la vida.

Primera estrofa

¡Cesó la horrible noche!
La libertad sublime
Derrama las auroras
de su invencible luz.
La humanidad entera,
que entre cadenas gime,
comprende las palabras
del que murió en la cruz

El poeta compara los 300 años de vida colonial que Colombia vivió sometida a España con “una horrible noche”, y la libertad que alcanzó mediante la Guerra Magna de la Independencia, como la “aurora” que llena el alma de esperanza. Ve gozoso que han llegado para la patria las libertades que predicó el Divino Redentor.

Segunda estrofa

"¡Independencia!" grita
el mundo americano:
se baña en sangre de héroes
la tierra de Colón.
Pero este gran principio:
"el rey no es soberano"
resuena, y los que sufren
bendicen su pasión.

Aquí se ve a todo la América revolucionada contra España. Los comuneros del Socorro dieron ejemplo en 1781, siguiendo a Miranda en Venezuela, en 1806, los ecuatorianos en Quito en 1809, y los granadinos en Bogotá en 1810. De allí pasó a todas partes. Por esa época ya muchos patriotas sufrían en las cárceles los castigos de sus agitaciones contra España; y todos ellos “bendecían su Pasión” o sus muchos sufrimientos.

Tercera estrofa

Del Orinoco el cauce
se colma de despojos,
de sangre y llanto un río
se mira allí correr.
En Bárbula no saben
las almas ni los ojos
si admiración o espanto
sentir o padecer.

Dos hechos extraordinariamente heroicos aparecen aquí: la vida increíble llevada por el Ejército Libertador en los Llanos del Casanare, y el sacrificio de Atanasio Girardot en el cerro del Bárbula. El río Orinoco se llenó de cadáveres de soldados que morían gozosos por la patria, y el Bárbula mostró de qué es capaz el heroísmo americano.

Cuarta estrofa

A orillas del Caribe
hambriento un pueblo lucha,
horrores prefiriendo
a pérfida salud.
!Oh! sí, de Cartagena
la abnegación es mucha,
y escombros de la muerte
desprecian su virtud.

Ha llegado el turno de Cartagena la Heroica, América y el mundo entero admiraron el valor constante, indomable, de la ciudad costeña. Tan solo en el famoso sitio de 1815 perecieron seis mil habitantes, pero también cayeron 3.200 de los soldados sitiadores.

Quinta estrofa

De Boyacá en los campos
el genio de la gloria
con cada espiga un héroe
invicto coronó.
Soldados sin coraza
ganaron la victoria;
su varonil aliento
de escudo les sirvió.

En Boyacá se dio la batalla definitiva: la que dio libertad a Colombia y que infundió ánimo a toda América Latina. Los soldados enfermos, medio desnudos y ateridos de frío, que venían en marchas forzadas desde los Llanos ardientes de Casanare, mostraron en Boyacá un valor sobrehumano. La nobleza y santidad de la causa que defendían fueron los móviles que armaron su varonil aliento y fueron la “coraza” impenetrable en esa homérica lucha.

Sexta estrofa

Bolívar cruza el Ande
que riega dos océanos;
espadas cual centellas
fulguran en Junín.
Centauros indomables
descienden a los Llanos
y empieza a presentirse
de la epopeya el fin.

Las puertas de América están abiertas. Nada detiene ya el valor del Ejército Patriota, que atraviesa los Andes y recorre de victoria en victoria miles de kilómetros: Carabobo, Puerto Caballero, Pichincha, Junín. En esta batalla los jinetes se parecen a “centauros indomables” y los soldados destruyen todo a golpes de lanza.

Séptima estrofa

La tropa victoriosa
que en Ayacucho truena,
en cada triunfo crece
su formidable son.
En su expansivo empuje
la libertad se estrena,
del cielo Americano
formando un pabellón.

Faltaba el golpe final y se dio en Ayacucho. Allí brilló Córdoba como un sol con su formidable orden “¡Paso de Vencedores!”. Todo el “cielo americano” está libre y forma un gloriosos “pabellón” para que entre a reinar el progreso, la sabiduría y la libertad.

Octava estrofa

La Virgen sus cabellos
arranca en agonía
y de su amor viuda
los cuelga del ciprés;
lamenta su esperanza
que cubre losa fría,
pero glorioso orgullo
circunda su alba tez.

Es un delicado recuerdo a la mujer colombiana y a su heroísmo. Madres, esposas y hermanas siguieron con valor espartano a los soldados en sus luchas diarias. La historia ha recogido muchos nombres como los de Policarpa Salavarrieta y Antonia Santos que murieron en los patíbulos, o como Simona Duque que llevó personalmente a sus hijos al Libertador para que lucharan por la libertad.

Novena estrofa

La Patria así se forma
Termópilas brotando;
constelación de cíclopes
su noche iluminó;
la flor estremecida
mortal el viento hallando,
debajo los laureles
seguridad buscó.

Las Termópilas es un célebre desfiladero en Grecia donde el rey Leonidas, liderando a 300 espartanos, intentó detener el formidable ejército de Jerges en el año 480 antes de Cristo, y donde aquel guerrero murió peleando con arrojo. Con esa batalla los grandes hechos humanos, pero también muestra donde puede hallar el débil la verdadera protección.

Décima estrofa

Más no es completa gloria
vencer en la batalla,
que al brazo que combate
lo anima la verdad.
La independencia sola
el gran clamor no acalla:
si el sol alumbra a todos
justicia es libertad.

El poeta quiere la libertad pero en la verdad y la justicia. Sin ellas, la libertad se convierte en libertinaje y robo. Todos los colombianos deber ser iguales ante la ley y deben gozar de patrimonio común. La Patria para todos.

Undécima estrofa

Del hombre los derechos
Nariño predicando,
el alma de la lucha
profético enseñó.
Ricaurte en San Mateo
en átomos volando
deber antes que vida,
con llamas escribió

Termina el poeta con el recuerdo a Nariño, primer predicador de los derechos americanos; y a Ricaurte un “héroe incomparable” que dio su vida por cumplir el deber. Son los próceres mayores de Colombia, cierran el relato de los principales hechos de la patria narrados en el Himno Nacional.