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Historia de los Cuerpos de Bomberos en el mundo



"Historia de los Cuerpos de Bomberos en el mundo"


La historia del Cuerpo de Bomberos se remonta a los orígenes de la humanidad, ya que podemos estar seguros que el descuido nació en el hombre antes de la idea de frotar pedernales para hacer el fuego con que cocinar sus alimentos y calentarse en los fríos días de invierno.

El fuego una vez producido y debidamente controlado, era el amigo más fiel del hombre, se volvía un peligroso enemigo que destruía sus hogares, sus utensilios de labranza y sus siembras, cuando el descuido permitía que se extendiese fuera del control humano.

Es lógico pensar que el hombre conoció el fuego a través de la naturaleza y sus fenómenos, tales como el rayo, la combustión espontánea o el volcán en erupción.

En la misma forma en que la naturaleza le enseño al hombre que era el fuego y los daños que podía ocasionar, le enseño también como extinguirlo. Así el hombre de la prehistoria vio como el agua que caía en forma de lluvia apagaba el fuego.

Así a lo largo de los siglos y a lo ancho del mundo, el agua siempre ha sido el principal medio de extinguir incendios; siendo en extremo interesante ver como el agua ha mantenido la supremacía en cuanto a agentes para extinción del fuego, a pesar de los innumerables esfuerzos hechos por el hombre para buscarle sustituto.

El desarrollo y el perfeccionamiento de los pitones de rocío han demostrado la importancia y efectividad en fuegos en aceites, en aparatos y motores eléctricos y en otras ocasiones en que se considero peligroso el uso del agua. Así gano el agua otra lucha por su liderato.

Prácticamente el progreso habido en la ciencia de apagar fuegos, desde los más remotos días de la historia antigua hasta nuestros días, se ha basado en el desarrollo de inventos de maneras para obtener mayores cantidades de agua y lanzar la misma, en la forma más efectiva para extinguir el fuego.

A medida que la civilización se desenvolvía, los edificios ganaron altura. Los pueblos crecían en todas direcciones y los primitivos cubos de cuero resultaban inefectivos. Y es ahí donde comienza la interesante historia de la transición desde el humilde cubo hasta la moderna bomba de alta presión.

La historia de los Cuerpos de Bomberos debidamente organizados, se remonta a los tiempos en que las antiguas ciudades de Grecia y Roma estaban en es apogeo de su esplendor, varios siglos antes de la era cristiana.

Lentamente, estas instituciones fueron desarrollándose, mejorándose en cuanto a organización técnica y a equipo se refiere, alcanzando un alto grado de eficiencia, durante el primer siglo después de Cristo en la ciudad de Roma.

Para esta época, la Metrópoli Romana tenia un Cuerpo de Bomberos que contaba con cerca de 7000 miembros que luchaban contra las llamas, usando métodos empíricos y relativamente muy eficientes.

Muy poco se sabe de los Cuerpos de Bomberos durante el periodo de tiempo comprendido por los siglos III al X de la edad media.

Como casi todas las ciencias y artes, la ciencia de combatir incendios cayó en la oscuridad del olvido, poco después del colapso del imperio romano, para resurgir de nuevo entre el esplendor del renacimiento, a mediados del siglo XIV.

Las modernas máquinas que hoy vemos avanzar con rapidez asombrosa por las avenidas de las grandes ciudades y que son usadas por las mas progresistas y eficientes organizaciones, son en realidad las ediciones ampliadas y mejoradas de las maquinas llamadas “Siphona”, inventadas cuatro siglos antes de Cristo por Ctesibius, ingenioso griego nacido en Alejandría y por otro no menos ingenioso griego, Heron, quien nació en el año 200 A.C., inventó un aparato para la extinción de incendios cuyas características esenciales han sido usadas hasta 2000 años mas tarde.

Con anterioridad a Ctesibius y a Heron, no se conoce ningún aparato de combatir incendios que no sea el cubo de cuero.

En el año 440 A.C., y aunque por corto tiempo, se uso un aparato hecho de los intestinos y estomago de los bueyes. Los intestinos eran usados en forma de mangueras, mientras el estomago, o un saco de lona, servia de tanque o recipiente.

Al operarse tan rústico sistema, se llenaba de agua el saco y se llevaba al lugar del siniestro; los intestinos se estiraban hasta alcanzar el edificio en llamas, y varios hombres hacían presión sobre el saco, obligando al agua a pasar a través de las mangueras hasta el fuego.

Este método no parece haber dado buenos resultados, ya que en toda la historia no se vuelve a mencionar.

Mas tarde apareció la “jeringa”, que consistía básicamente de un cilindro y un pistón para imprimir presión.

Se llenaba el cilindro de agua y haciendo presión con el pistón, se obligaba al agua a salir por el pitón con relativa fuerza. Este tipo de extinguidor se uso en Roma, para el año 300 A.c. y estaba en uso en Inglaterra para fines del siglo XII.

Las bombas inventadas por Heron en Roma y por Ctesibius en Grecia, tenían bastante en común y son estas las que dieron la base para el desarrollo de nuestra moderna y eficiente bomba. La bomba inventada por Heron, consistía en dos pistones de bronce conectados a una sola salida.

Los cilindros estaban ajustados a una base de madera, la que se sumergía en el agua.

El artefacto inventado por Ctesibius, consistía de una bomba de doble acción operada manualmente, la que desde el propio aparato lanzaba un chorro hasta el incendio.

Estas bombas se generalizaron en Grecia y en varias ciudades del Imperio Romano en los comienzos de la era cristiana.

Al principio estos aparatos de extinguir incendios, eran manipulados por voluntarios, que generosamente cooperaban en los momentos trágicos de un incendio.

Cuando se le propuso a Trajano, Gobernador de una de las provincias Romanas, que un Cuerpo de Bomberos Voluntarios fuera organizado, este se opuso tenazmente. Insistía que un grupo de hombres trabajando de forma voluntaria o espontánea, traería grandes contratiempos, ya que, sin importar como se les llamase, o como estuvieran organizados, no faltarían divisiones entre ellos mismos.

En vez de un grupo de Bomberos Voluntarios, Trajano sugirió que el Gobierno proveyese maquinas de extinguir incendios y que los dueños de las casas ardiendo y todo aquel cuya casa estuviese en peligro, fuesen obligados a operar dichas maquinas.

Son innumerables los fuegos ocurridos en Roma, en los tiempos de Plinio. Creso, llamado El Rico, obtuvo su inmensa fortuna, del fuego y de la guerra. Creso, se ideo el negocio de comprar edificios cuando estaban ardiendo y aquellos adyacentes, que estuviesen en peligro.

Por lo regular, los compraba a precios muy bajos, aprovechándose de la ocasión en que los dueños los vendían a cualquier precio ante el temor de perderlo todo.

Aparentemente, Creso tenía su organización privada de Bomberos que se ocupaban de apagar el fuego y evitar que se extendiera. Mas tarde, los edificios eran reparados y vendidos, siendo de tal magnitud el producto de estos negocios, que Creso era conocido en todo el mundo como el hombre más rico de todas las épocas.

El primer Cuerpo de Bomberos, cuya organización le acredita para llamarse como tal, fue en Roma durante el primer siglo antes de Cristo. Fue organizado en el año 22 A.c., por el emperador Augusto Cesar y se componía de 600 esclavos a los que llamaban Vigiles.

Este sistema de Esclavos Bomberos, funciono hasta seis años d.C., cuando Augusto Cesar reorganizo el Cuerpo de Bomberos, creando un departamento u organización mejor entrenado y equipado, mas a tono con las necesidades y el prestigio de una gran ciudad, que era la capital del mundo ara aquella época.

Esta organización rindió espléndidos servicios hasta la caída del Imperio Romano (476 d.C.) La nueva organización creada por el emperador Augusto, estaba compuesta por 10.000 Bomberos (esclavos liberados o ciudadanos), con equipo adecuado y suficiente.

Aunque se seguían llamando Vigiles, eran miembros de una organización semimilitar, con divisiones y subdivisiones similares a aquellas del ejército romano, estando cada división a cargo de una demarcación o zona especifica.

Este Cuerpo de Bomberos estaba dividido en diez cohortes urbanas, aunque cada una de estas también controlaba y era responsable de la seguridad de los distritos semiurbanos, en los que la ciudad estaba dividida.

Primeramente, los cuarteles fueron establecidos en residencias privadas, siendo posteriormente dotados de estructuras propias; que por su lujo, comodidad y tamaño podían llamarse palaciego. Cada cohorte tenia dos shipona, escaleras, escobas de metal, picotas, mallas, palas y otros equipos.

El salvamento y protección de la propiedad se llevaba a cabo cubriendo la misma con mantas llamadas formiones, las que, siendo impermeables evitaban que el agua las dañara.

Se disponía también de hachas conocidas en aquella época con el nombre de dolobrae.
Las mallas de seguridad, muy parecidas a las usadas actualmente, también se encontraban entre el equipo romano y eran conocidas como cantones.

Las escaleras se conocían por escalae, otro equipo ya en uso para esta época era el arpón (perticae) y los cubos hechos con sogas fuertemente tejidas y entrelazadas (amae).

El personal del Cuerpo de Bomberos organizado por el emperador Augusto Cesar, tenia distintos rangos jerárquicos, incluyendo un Prefecto, un Sub-Prefecto, diez Tribunos, cien Centuriones, cien Vixillarii, y un numero indeterminado de bomberos con distintas calificaciones, denominadas: Acquarii, Siphonarii, Uncunarii y Falcarii.

Sus clasificaciones indicaban el trabajo que realizaban en la escena del incendio.
El Prefecto tenía el Comando de todo el Cuerpo, quien por lo general era seleccionado por el emperador de entre la aristocracia romana.

Los demás rangos correspondían a los Jefes de Zona, Capitanes, Tenientes, Sargentos y Cabos de los modernos Cuerpos de Bomberos.

Los siphonarii estaban a cargo del manejo de las maquinas y los pitones, mientras que los Acquarii eran encargados de suplir agua a las siphona.

Así mismo, los distintos rangos en el Cuerpo de Bomberos de tan lejana época, corresponden a los rangos del ejército romano.

Los bomberos romanos recibían un salario y una pensión al retirarse después de haber servido por 26 años.

El prefecto tenía poderes de juez, para juzgar asuntos relacionados con los fuegos. Si alguien obstruía el libre transito de los equipos, el Prefecto podía ordenar su arresto y celebrarle juicio inmediatamente.

Un número de azotes era corriente en estos casos, dependiendo del número de estos, de la intensidad y magnitud del incendio.

Los Bomberos, eran una combinación de Bomberos y Policías, y llevaban macanas y otros objetos con los que castigaban a los que entorpecían sus labores. Entre los antiguos Jefes o Prefectos de mayor renombre durante este glorioso periodo, figura el Prefecto Aeneas Cyrenus.

El historiador Plinio, hace resaltar la falta de equipo en las ciudades de menos importancia durante el primer siglo de la era cristiana.

Es difícil determinar cuantas ciudades siguieron el ejemplo dado por Roma, así como también es difícil señalar cuantas ciudades desaparecieron victimas de las llamas, especialmente durante las invasiones nórdicas.

No hay indicadores históricos que durante los siglos XII y XIII de la edad media señalen que los pueblos se preocuparon por su seguridad, en lo que a combatir y a evitar incendios se refiere.

Pero, ya en el año 1460 la ciudad de Francfort (Alemania), tenia leyes para proveer protección contra incendios y en 1518 estaba en la ciudad de Angsburgo distintos instrumentos y aparatos de combatir incendios.

Gaspar Schott, padre jesuita, escribió descripciones de las maquinas y aparatos de combatir incendios en la ciudad de Konishofen en el año 1617, y con lujo de detalles describe la monumental bomba construida por John Jautsch en Nuremberger en 1657. De los países europeos, fue Alemania el que mas adelanto en los métodos de extinguir incendios. Construyo su primera bomba de mano en la ciudad de Nuremberger en 1616.
Consistía dicho aparato de un recipiente bastante grande montado en correderas, con un pistón en el centro.

Tres hombres eran necesarios para su operación, en adición a aquellos encargados de suplir agua al recipiente. Las palancas del pistón estaban fijas a una pieza horizontal, las que se manipulaban subiendo y bajando, lo que ponía en funcionamiento el pistón y el agua era lanzada a presión por el pitón, cuya forma semejaba el cuello de un ganso.

Al finalizar el siglo XVI, encontramos que los grandes recipientes de agua, con sus pistones, sus balancines y pitones han sido montados en ruedas de madera y eran más fuertes.
Un nuevo pitón había sido inventado, el que funcionaba sobre unión universal y podía moverse en distintas direcciones.

Durante el año 1699, Paris contaba con 17 aparatos de combatir incendios, llamados bombas, pero ya en 1712 la capital francesa contaba con 30, distribuidas en distintas demarcaciones de la ciudad.
Es muy probable que dichas bombas hayan sido similares a las que nueve años más tarde (1721) importara en Londres la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos de America. Ya para esa época un inventor apenas conocido había ingeniado uno de las variaciones de mayor beneficio, al adicionar a la bomba una cámara de aire, dentro de la cual el aire comprimido expelía el agua en forma de chorro continuo.

En 1748, Ricard Newsham, ingeniero ingles, desarrollo y perfecciono la primera de las modernas bombas de mano.
Fue este el primer aparato con los balancines convenientemente montados, de manera que su presión, al juntarse la fuerza y el peso de varios hombres pudieran operarla, aumentando la fuerza y su presión.

La altura del chorro lanzado por la maquina Newsham era alrededor de 60 pies. Nótese aquí la constante preocupación del hombre por alcanzar mayores alturas, siendo para los años 1820 a 1832 cuando se escribieron en las calles londinenses las páginas negras de la historia de los Cuerpos de Bomberos.

En Londres se intensifico la organización científica en los Cuerpos de Bomberos, después del gran fuego ocurrido en 1666. El desarrollo de estas organizaciones estaba estrechamente ligado al negocio de seguros.

Durante los últimos años del siglo XVII varias compañías de seguros fueron organizadas en Londres y todas ofrecían como incentivo para sus negociaciones, la protección de las propiedades aseguradas con ellas por Bomberos pertenecientes a dichas empresas.

Cada compañía tenía sus propias Brigadas de Bomberos para proteger las edificaciones por ellas aseguradas, por la sencilla y comprensible razón de que mientras menos propiedad asegurada se quemase, menos dinero tendría que pagar, y mayores serian los beneficios de la compañía.
Cada compañía de seguro colocaba al frente de las propiedades por ella aseguradas, distintivos alusivos a la empresa responsable del seguro, con el fin de que sus Bomberos pudieran conocer cuales propiedades debían proteger.

Era corriente el caso en que en una zona hubiese varios edificios aseguradas con distintas compañías. A la voz de alarma, al ocurrir un incendio en dicha zona, concurrían las brigadas de todas las compañías y cada una trataba de proteger y salvar las propiedades que lucían los distintivos de sus compañías.
Verdaderas luchas se entablaban en las calles por apoderarse de las bocas de incendio, y no fueron pocas las veces que, mientras las llamas consumían las propiedades, los Bomberos luchaban en las calles por apoderarse de las fuentes de abastecimiento de agua.

En estas luchas, se usaban los mismos aparatos y equipos para el combate de incendios y tratando por todos los medios de destruir el equipo de la brigada rival.
En esta forma los Cuerpos de Bomberos resultaban poco menos que inútiles, ya que los mismos inflaban las nominas de las compañías a la vez que rendían muy poca labor efectiva.
Pero los directores de las compañías de seguros se dieron cuenta del problema que representaba tener distintas Brigadas de Bomberos, y concretaron su unificación.

De los cambios ocurridos en esa época, el Mayor C.C.B. Morrys, ingeniero mecánico, Jefe del Cuerpo de Bomberos de Londres, en su libro FIRE, escribe: En los comienzos del siglo XIX, eran sumamente inadecuadas las provisiones para la protección de la ciudad, ya que las Brigadas de Bomberos, sostenidas por las compañías de seguros, extinguían solamente aquellos fuegos que ocurrían en los edificios asegurados por sus patronos y la rivalidad entre las compañías de seguros y las Brigadas causaban gran confusión.

En 1832, diez de las compañías de seguros más importantes juntaron sus recursos y formaron lo que se conoció como el Establecimiento de las Bombas del Fuego de Londres (London Fire Engine Establishment).
Jaime Braidwood, quien desde 1824 había estado a cargo de la Brigada de Bomberos de Edimburgo (la primera que se estableció en Inglaterra), fue nombrado Superintendente.

Un año mas tarde 1n 1833, se aprobó una Ley de proveía protección contra incendios, a las propiedades fuera del área central de Londres.
El 22 de junio de 1861 ocurrió un pavoroso incendio en la calle Tooley, que causo la perdida de varias vidas incluyendo la de Jaime Braidwood, quien pereció debido al derrumbamiento de un edificio mientras dirigía las operaciones de extinción del incendio. Las perdidas estimadas en este siniestro están alrededor de 2.000.000 de libras esterlinas. Esta fue una de las causas que más influyeron para que el gobierno decidiese encomendar la responsabilidad de proteger la ciudad de Londres a la Junta Metropolitana de Obras Públicas, decisión que se incorporo a la Ley Metropolitana de Brigadas de Bomberos de 1865. En consecuencia, la Junta se hizo cargo, el día 1ro. de Enero de 1866, de los miembros y aparatos del establecimiento de Bombas de Fuego, incluyendo 130 Oficiales y Bomberos, distribuidos entre sus 7 Parques.

En 1867 la Junta se hizo cargo de las 85 bombas y de la mayoría de los empleados de la Sociedad Real para la Protección de Vidas contra Incendios.
El Capitán, mas tarde Sir Eyre Massey Shaw, Superintendente del Establecimiento de Bombas de Fuego de Londres, fue el primero en ser nombrado Oficial de la Junta Metropolitana de Bomberos, y a los antiguos cuarteles del establecimiento en la calle Watling continuaron usándose hasta que se edifico en 1878 un Parque nuevo en la avenida Soithwark Bridge.

En los años siguientes continúo aumentando progresivamente tanto la fuerza de la Brigada de Bomberos como el número de Estaciones o Cuarteles, a fin de proveer protección adecuada para toda el área de Londres. Entre los años 1865 y 1899 el número de Parques aumento de 17 a 55 y ya en 1907 hasta 80 de ellos.

Durante los primeros años de la Jefatura del Capitán Shaw no existían los sistemas de alarma en las calles.
Cada Parque estaba provisto de una alta torre de observación desde la que los Bomberos vigilaban constantemente la ciudad.

El Vigía o Bombero Vigilante era cambiado periódicamente, estableciéndose así el sistema de vigilantes. Cada torre de observación estaba equipada con binoculares y compases para la mayor eficiencia y exactitud en el momento de dar la alarma, cuando un incendio era avisado por el Vigilante.
La orden de salida a las distintas brigadas con su equipo era dada de acuerdo con el sitio en que se desarrollaba el incendio, ya que cada brigada daba servicio en determinadas zonas o distritos. En 1904 el titulo de Brigada Metropolitana de Bomberos fue cambiado al de Brigada de Bomberos de Londres.

Mientras los europeos luchaban por mejorar los sistemas de extinguir incendios, los Estados Unidos de America, un pueblo nuevo para aquella época, también sentía, lamentaba y sufría los estragos causados por los incendios.

Apuntes dignos, demuestras que en el año 1648 la ciudad de Nueva York, conocida entonces como Nueva Ámsterdam, ordeno a Holanda un cargamento de escaleras, garfios y cubos de cuero. En 1731, dos maquinas construidas por Newshaw, fueron importadas de Londres y llegaron a Nueva York el 1ro. de Diciembre de 1731. Es muy probable que estas hayan sido las primeras maquinas de extinguir incendios usadas en el nuevo mundo.

La primera maquina conocida para el combate y la extinción de incendios construida en estados Unidos de America, fue diseñada y construida por Anthony Nochols en la ciudad de Philadelphia en 1732.
Un año más tarde, los hermanos Tomas y José Hill construían la segunda en Boston (Massachusetts). A pesar que durante los años comprendidos entre 1732 y 1768 muchos y variados estilos de maquinas y bombas fueron construidas en los EUA, ninguna era tan eficiente como las Newshaw y muchas ciudades americanas las adquirieron. Las mejoras mas importantes introducidas al equipo de combate del fuego desde la época del desarrollo de la maquina de Newshaw ocurrió en 1832, cuando toda la ciencia fue revolucionada con un equipo capaz de succionar agua de un recipiente.

Mientras tanto, en Europa ocurría otra revolución en la ciencia del combate de incendios. En la ciudad de Ámsterdam (Holanda), y en 1672, desarrollaron un nuevo equipo y una nueva técnica, técnica y equipo que han sido desde la fecha de su desarrollo, la piedra angular de todo Cuerpo de Bomberos en el mundo entero.

La primera manguera de extinguir incendios surgió en 1672 en Ámsterdam, muy parecida a las
mangueras en uso actualmente, construida de cuero y en tramos de 50 pies de largo, con uniones de bronce en ambos extremos. Este invento puso fin a la época de los cubos de cuero.
Ya no había necesidad de exponer las vidas de los Bomberos, así como el equipo, ya que con el nuevo sistema de mangueras, las maquinas podía colocarse a mayor distancia del edificio incendiado y evitar que los Bomberos y equipos fueran victimas de las llamas.

Fue este el comienzo del sistema de atacar el incendio en su base. Hasta esta fecha, los Bomberos tenían que conformarse con lanzar chorros de agua desde las maquinas y a través de ventanas y puertas.
Es sorprendente notar la lentitud con que se generalizo el uso de la manguera en America. No fue hasta 1811 (139 años mas tarde), que la primera manguera de cuero fue fabricada en los EUA en la ciudad de Philadelphia por A.L. Pennock y james Sellers.

La primera maquina de apagar fuego construida por los señores Pennock y Sellers fue entregada a la ciudad de Providence, en el Estado de Rhode Island en 1822 y constituyo uno de los acontecimientos mas comentados de la época.

Los periódicos de aquellos días llamaron a esta pieza de equipo una de las grandes invenciones de la época. Desde ese día, todas las maquinas fueron construidas con bombas capaces de succionar y con estas surgió la era romántica en la historia de los Bomberos, la que termino 30 años mas tarde con la invención de la bomba movida por vapor y la organización de Bomberos Profesionales con salarios fijos.
Fueron durante estos 30 años que se escribieron en la historia de America, las páginas más pintorescas en relación con las organizaciones de Bomberos.

Como cada maquina o bomba llevaba solamente 300 pies de mangueras, varias brigadas tenían que interconectar su equipo para poder llegar desde la fuente de abastecimiento hasta el incendio. Muy lejos de aquellos Bomberos estaba el espíritu de cooperación. Cada brigada trataba de bombear mayor cantidad de agua que lo que la próxima bomba podía absorber, ocasionándose daño y exponiendo sus Bomberos al ridículo. El individualismo, tan peligroso en los Cuerpos de Bomberos, imperaba en todos los Bomberos de estos años.

Cada Jefe trataba de exponer al ridículo a los otros Jefes, cada Bombero trataba de ridiculizar a los otros Bomberos. No hubo incendio, por pequeño que este fuese, que no comenzase y terminase con luchas y peleas entre Bomberos. Esta rivalidad dio motivo a centenares de alarmas falsas, dadas, con el único fin de dar oportunidad para la lucha. En Londres (1829), el famoso ingeniero George Brathwaite invento la maquina de vapor. En su invento fue grandemente ayudado por el Capitán John Ericson, quien más tarde se cubría de gloria y fama al construir el barco de Monitos que tan prominente sitial ocupara en la guerra civil de los EUA. La primera bomba de vapor pesaba 12 toneladas y media, y tenia un motor capaz de desarrollar 10 Hp. y lanzar 250 galones de agua por minuto. Debido a lo enorme de su peso era muy poco manuable y pronto cayo en desuso. En 1832, Brathwaite construyo otra de estas maquinas para la ciudad de Berlín, pero tampoco tuvo éxito.

En 1841, el Sr. Paúl R. Hodges, de Nueva York, invento una nueva bomba que era movida por la presión del vapor producido por una caldera.
Fueron también las ocho toneladas de peso, el principal motivo de su fracaso. Aunque en una exhibición dada frente a la Alcaldía de Nueva York, el 27 de marzo de 1841, esta maquina lanzo tres potentes chorros de agua, resultaba muy difícil de manipular en los incendios, terminando su vida útil como pieza en un museo.

En enero de 1840, el Instituto de Mecánicos de Nueva York ofreció una medalla de oro como premio para el que produjera los mejores planos para la bomba de vapor. El premio lo gano John Ericson. Entre las mejores bombas y maquinas de extinguir incendios construidas durante el siglo XIX, ocupan lugar destacado las fabricadas en los años 1852 al 1856 en la ciudad de Cincinnati por la firma A.B. & E. Latta.

El costo de una de estas maquinas ascendía a $ 7.925,00. En la historia Americana, el Sr. Latta es reconocido como uno de los genios de su época, así como uno de los inventores mas destacados.
El equipo de su fabricación fue usado por las mas importantes ciudades, siendo Boston una de las primeras en adquirirlos el 24 de febrero de 1855.
Para mediados del siglo XIX, el problema mayor en los Departamentos de Extinción de Incendios lo constituía el peso del equipo. Se había demostrado que las bombas de vapor eran más convenientes que las movidas a mano. Varias asociaciones y firmas de ingenieros se dieron a la tarea de fabricar equipo de combatir incendios, usando como guía la maquina de vapor inventada por el Sr. Latta.

En la historia de los Cuerpos de Bomberos, encontramos que hay tres innovaciones que pueden considerarse como pasos revolucionarios en la técnica de extinguir incendios. Primero la bomba de succionar inventada en 1822, la bomba de vapor perfeccionada en 1852 y tercero, los aparatos movidos por motor que hicieron su aparición de 1903.

El desarrollo de la maquina de vapor fue solo un nuevo paso dado por el hombre hacia su meta de conseguir mayores cantidades de agua y mayor presión con que combatir los incendios en los edificios de mayor altura.

Los modernos camiones de extinguir incendios hicieron su aparición entre 1903 y 1908. Las primeras unidades fueron montadas en chasis comerciales, consistiendo su unidad de bombeo en bombas rotatorias. Este tipo predomino hasta 1930, en cuya fecha las bombas centrifugas empezaron a ganar popularidad. Hoy en día la mayoría de los camiones de extinguir incendios están equipados con bombas centrifugas.

Fue a un humilde y laborioso Bombero de San Francisco (California), Daniel D. Hayes, a quien le correspondió la gloria de haber inventado el primer camión de escaleras mecánicas. Desde ese entonces distintos tipos de escaleras han sido introducidas, así como se ha variado las formas y métodos de operación.

A tal grado ha llegado la simplificación de estos métodos, así como del equipo, que actualmente un solo hombre puede a través de manecillas y botones, hacer que escaleras de 100 pies se muevan a su conveniencia.

La primera torre fue introducida en el Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Nueva York en 1882. Su principal objetivo era lanzar enormes chorros de agua a través de las ventanas de los pisos superiores, en forma horizontal, alcanzando así el interior del edificio. Para 1950, las torres tienen una altura de 65 pies y son operadas hidráulicamente.

El primer extintor de soda y acido fue inventado en 1860. Al comienzo, eran aparatos muy complicado y de difícil manejo. Mas tarde se simplificaron y fueron adoptados por los Cuerpos de Bomberos. En 1908 fue inventado el extintor de tetracloruro de carbono, el que demostró gran efectividad en fuegos de motores eléctricos. Durante 1915, en la Estación Naval de Brooklyn (Nueva York), se realizaron las primeras pruebas con el tan conocido extintor de espuma, que con el tiempo llego a ser uno de los mas populares y de los mas usados.

Los pitones de rocío, que han dado excelentes resultados en fuegos de aceites, es el perfeccionamiento de uno usado en 1915, y no fue sino hasta 1925 en que entro a formar parte del equipo regular. Hoy día, es usado con efectividad en fuegos de tanques de aceite, en interiores de edificios y en fuegos en equipos y materiales eléctricos. Los métodos de combatir incendios han variado al compás de los cambios en el equipo.

Hasta 1910 la ventilación de edificios en llamas no se usaba. Sin embargo, hoy en día, gran atención se da a este método que baja la temperatura dentro del edificio y aligera a los peligrosos gases producidos por el incendio.

La historia de los Cuerpos de Bomberos, así como la de combatir incendios nunca estará completa. Forma parte de la historia del mundo y cada día traerá nuevos capítulos. Así como han pasado siglos desde que se organizo el primer Cuerpo de Bomberos y durante esos años se ha tratado incesantemente de progresar, así pasaran los siglos, siempre con el empeño del progreso. He ahí lo interesante de la historia.

La historia moderna se convertirá con los años en la antigua y mientras más lejana sea esta, mas romántica parecerá.
Quizás en el futuro esta época, moderna de rapidez, de grandes presiones, de equipo casi supermodernista, parezca al Bombero del futuro como época de atraso y lentitud, pero siempre con los deseos inmensos de mejorar.