Cada soldado enaltece el espíritu independentista
El 4 de febrero de 1992, no solo significó el célebre ¡Por Ahora! del Comandante Supremo, Hugo Chávez; a partir de esta fecha, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) comenzó un proceso de dignificación en las entrañas del cuerpo castrense, y se dieron los primeros pasos para la unión cívico-militar, las cuales se reflejan, hoy día, en su paso firme y redoblado en la defensa de la Patria, la soberanía e Independencia, a costa de sus propias vidas, ante las pretensiones imperiales de mancillar el territorio venezolano.
El líder de la Revolución Bolivariana construyó esa cercanía entre las bases más profundas del pueblo, y quienes llevan con orgullo y responsabilidad el uniforme verde oliva. Unión, que continúa construyendo, con ahínco, el conductor de victorias, Nicolás Maduro Moros.
Cada soldado enaltece el espíritu independentista, sembrado por el Libertador Simón Bolívar y rescatado por el comandante Chávez. Después de grandes batallas heroicas, se continúa con el legado bolivariano, en defensa de la nación para seguir venciendo, ¡juntos!, en unión cívico-militar.
Quienes llevan el uniforme verde olivo, representan el honor de Venezuela, y la responsabilidad de conquistar junto al pueblo la victoria de la Patria, la construcción de la Venezuela Potencia.
En cada discurso, el jefe de Estado y de Gobierno realza la importancia de contar con una FANB, cuya doctrina es bolivariana, chavista y profundamente antiimperialista.
Venezuela posee una Fuerza Armada cohesiona, la cual no teme ante las agresiones de quienes han querido intervenir la Patria del Libertador Simón Bolívar, mediante una falsa puesta en escena de emergencia, de quienes han intentado quebrantar la lealtad de los soldados fieles, luchadores, y probados en mil batallas para defender la libertad de esta Patria grande: ¡La de Bolívar!, ¡La de Chávez!
El Comandante en Jefe de la FANB, está absolutamente seguro que las filas castrenses velan por los intereses de la nación y por defender al pueblo contra la oligarquía y la injerencia imperial.
Prensa Presidencial/Rossy Herrera