Pablo, un panadero con propósito comunal
Los Frailes de Catia, Caracas.- Empinada, así suelen ser las vías de Los Frailes de Catia. En esa ocasión, se trata de la calle Mar del Plata que conduce a la panadería (con nombre homónimo), en la cual trabaja día a día el señor Pablo Rojas, oriundo del lugar y quien con el paso de los años ve cristalizado uno de sus anhelos: Ser parte de una iniciativa familiar que satisface la demanda de sus vecinos más cercanos y de comunidades aledañas.
La panadería Mar del Plata lleva ese nombre en honor a la calle que vio crecer a Pablo, en cuya dinámica diaria se suma el pertenecer a un consejo comunal, a través del cual promueve proyectos socioproductivos.
Junto a un maestro panadero y otro joven, levanta este proyecto que nació en mayo de este año (2018) en un pequeño local, pero no por ello un impedimento para la elaboración y venta de unos trescientos panes al día.
A escasos metros está la bodega donde se distribuye el producto. Es allí a donde todos los vecinos acuden a recibir el beneficio como lo es el poder contar con un espacio donde se produce y vende un alimento tan valorado en las mesas venezolanas.
Mientras emana un dulce y exquisito aroma que impregna el lugar, vecinos, niñas y niños de la zona se acercan preguntando si ya está listo el pan.
Pablo, ataviado de la indumentaria propia a la cocina, sonríe y comenta que el elaborar panes para él se ha convertido en un arte y en la gran oportunidad para producir por su comunidad, sin necesidad de ningún tipo de especulación, flagelo propio de la guerra económica de la cual ha sido víctima el país en los últimos tiempos.
Él nos sigue hablando, mientras sus compañeros de faena preparan unas seis bandejas más, y se encargan de meter y sacar el pan del horno. Son hombres que creen en el trabajo dedicado como camino para lograr una mejor nación.
Este logro que hoy comparte Pablo con su comunidad ha ido acompañado de la acción de la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, institución que ha contribuido con el suministro de los insumos para poder elaborar el producto.
“Mi primera inspiración para aprender el trabajo de elaborar panes fue mi padre, por mucho tiempo lo postergué, pero una vez tomé la decisión de emprender este camino, junto a los míos en mí comunidad, ha sido lo mejor que he podido hacer, y más todavía porque ayudo a mí familia, a la familia de mis compañeros y contribuyo con mi comunidad y con mi país”.
Así lo expresa el digno representante del trabajo comunal quien deleita todos los días a su gente con el tradicional pan salado, ricas piñitas, caracolas, empanadas de azúcar y los pancitos de coco, en Mar del Plata, una calle que es ejemplo del arte panadero.
Prensa Presidencial / Anaís Pérez