Una joven y su Presidente, amigos en una lucha común
Panteón Nacional, Caracas.- Que una persona desde temprana edad tenga vocación social y de servicio es algo positivo, pero que a los 15 años ya sea dirigente del partido político más grande de Latinoamérica, es todo un récord revolucionario, su nombre: Adriana Andreina Rey Pérez.
El sector La Pradera del municipio Michelena del estado Táchira ha visto nacer y crecer a esta muchacha, que desde muy pequeña vio de cerca al líder de la Revolución Bolivariana.
Luchadora desde siempre, su amor por la política inició a los 3 años y su vida cambio a los 5 cuando pudo ver personalmente al comandante, Hugo Chávez. "Fue una emoción muy grande cuando vi al Comandante en persona –relató- desde ese momento me considero militante de Chávez".
Sin dejar de tener la candidez de una adolescente de sólo 15 años, Adriana muestra como la revolución es algo que va más allá de parámetros conocidos.
Nacida en un hogar rebelde, Adriana cuenta que su mamá María Elena la apoya en este andar revolucionario al 101 por ciento y su padre Orlando, siempre ha sido militante activo de izquierda y se ha unido a las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

Su formación política siempre vino desde el hogar, sus padres le han inculcado que debe estudiar mucho y ser constante con sus metas.
"Ser Psuv es sinónimo de tener posibilidad de expresarte y aportar, aquí se presentan muchas oportunidades de participar y de opinar (…) al yo estar participando aquí se demuestra que nosotros los jóvenes si podemos” expresa llena de emoción.
Adriana, 10 años después de haber tocado al gigante Chávez, conoció al heredero de su legado Nicolás Maduro, durante la plenaria del IV Congreso del Psuv, escenario donde cruzaron algunas palabras una joven y su Presidente como amigos batalladores de una lucha común.
“A la juventud le digo que no se olviden del comandante Chávez (…) de nosotros depende el futuro de Venezuela y al presidente –Nicolás- Maduro que cuente al máximo con nuestro apoyo”.
Prensa Presidencial / Javier Mendoza