Carilda acaba de emprender la gran aventura. Su verso en corcel de poesía le conduce al olímpo de las letras. Su impronta se transfigura en bahía, estero, calle de Medio y cala en la matanceridad como leyenda para enamorados y nostálgicos. Gracias por todo Carilda. La vida es efímera, la buena obra; eterna.