Numerosas rosas rojas acompañan las honras fúnebres de Alicia Alonso, en el Gran Teatro de La Habana que lleva su nombre, como prenda de amor y en recuerdo de aquellas otras que de la FEU recibiera el 15 de septiembre de 1956 durante la función en el Abrantes, un desagravio tras la arbitraria decisión de la tiranía batistiana de suprimir la exigua subvención estatal al Ballet. Fotos: Abel Rojas Barallobre



